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domingo, 25 de enero de 2015

330. CON LOS POBRES EN FILIPINAS



Hace una semana el Papa visitó como hacían los apóstoles, las Iglesias. Esta vez fue a oriente a Sri Lanka y Filipinas.

En Filipinas ocurrió un hecho conmovedor. Una niña de doce años Glyzelle Palomar leyó su testimonio pero no pudo acabar, llorando terminó con su pregunta: ¿Por qué sufren los niños?

El Papa Francisco apartó las hojas de las palabras que iba a dirigir a los jóvenes congregados en la universidad santo Tomás de Aquino y dijo lo siguiente (leedlo despacio, creo que es la esencia del Evangelio de la compasión de Jesús. Algún periodista lo ha llamado, teología de las lágrimas):

(…) Quiero transmitirles el amor y las esperanzas que la Iglesia tiene puestas en ustedes. Y quiero animarlos, como cristianos ciudadanos de este país, a que se entreguen con pasión y sinceridad a la gran tarea de la renovación de su sociedad y ayuden a construir un mundo mejor.
Doy las gracias de modo especial a los jóvenes que me han dirigido las palabras de bienvenida, Jun Chura, Leandro Santos II y Rikki Macolor. Muchas gracias.
Y la pequeña representación de las mujeres (Glyzelle Palomar). (…) Presten ustedes atención, ella (Gyzelle), hoy ha hecho la única pregunta que no tiene respuesta y no le alcanzaron las palabras, necesitó decirlas con lágrimas. Así que cuando venga el próximo Papa a Manila, que haya más mujeres (…).
La gran pregunta para todos “¿Por qué sufren los niños?”. Recién cuando el corazón alcanza a hacerse la pregunta y a llorar, podemos entender algo.
Existe una compasión mundana que no nos sirve para nada. Vos hablaste algo de eso. Una compasión que a lo más nos lleva a meter la mano al bolsillo y dar una moneda. Si Cristo hubiera tenido esa compasión, hubiera pasado, curado a tres o cuatro y se hubiera vuelto al Padre. Solamente cuando Cristo lloró y fue capaz de llorar, entendió nuestros dramas.
Queridos chicos y chicas, al mundo de hoy le falta llorar. Lloran los marginados, lloran aquellos que son dejados de lado, lloran los despreciados; pero aquellos que llevamos una vida más o menos sin necesidades, no sabemos llorar. Solamente ciertas realidades de la vida se ven con los ojos limpios por las lágrimas.
Los invito a que cada uno se pregunte: ¿Yo aprendí a llorar? ¿yo aprendí a llorar cuando veo a un niño con hambre, un niño drogado en la calle, un niño que no tiene casa, un niño abandonado, un niño abusado, un niño usado por una sociedad como esclavo?
O mi llanto, es ese llanto caprichoso de aquel que llora porque le gustaría tener algo más. Y esto es lo primero que yo quisiera decirles: Aprendamos a llorar, como ella nos enseñó hoy. No olvidemos este testimonio. La gran pregunta “por qué sufren los niños” la hizo llorando. Y la gran respuesta que podemos hacer todos nosotros es aprender a llorar.

Jesús en el Evangelio lloró, lloró por el amigo muerto, lloró en su corazón por esa familia que había perdido a su hija, lloró en su corazón cuando vio a esa pobre viuda que llevaba a enterrar a su hijo, lloró y se conmovió en su corazón cuando vio a la multitud como ovejas sin pastor. Si vos no aprendés a llorar, no sos un buen cristiano. Y este es un desafío (...). 250115

martes, 19 de agosto de 2014

314. MÁRTIR DE LA POBREZA



El martes pasado fallecía el P. Miguel Pajares víctima del virus del ébola. Y, claro, mártir de Jesús.
Lo que pasa es que así como hay mártires de Cristo a causa de la persecución, la castidad, la caridad o la justicia, bien podríamos abrir un libro de mártires de la pobreza.

El misionero es consciente que puede morir y lo sabe. Y lo acepta como signo definitivo de su amor a Cristo y a los pobres. Puede pasar o no, pero lo sabe.

Más aún el P. Miguel que ya por mayo sabía que el mal estaba dentro del hospital y no contaban con ayudas. Y llegaba y llegaba gente enferma.

Un hermano del P. Miguel en La Iglesuela, decía estos días, que él era primero para los demás y luego para él, que siempre había sido así. Eso es saber que en medio del trabajo pastoral o de la ayuda humanitaria te puede llegar la muerte y aceptarla con valor y con gozo, entregándose a la misión encomendada.

Hace unos años murió un misionero ejemplar, el P. Domingo Moraleda, claretiano. La muerte se cruzó en su camino en Manila, donde llevaba muchos años, en un pequeño autobús de esos que van a tope por las carreteras de las ciudades pobres. Él también sabía que podía morir y se ofreció a sí mismo por los demás.

La sangre derramada de los mártires baja a las raíces de la historia y produce fruto abundante.

Le pido al Señor que el P. Miguel esté en su Reino. Que el fuego que consumió su cuerpo sea transformado por el Espíritu Santo en vestido de fiesta. Que el Señor le escuche cuando interceda por todos los enfermos del mundo, pobres.

domingo, 10 de agosto de 2014

313. MIGUEL PAJARES


¡Felicidades P. Miguel!

Ha conseguido lo que parecía imposible: que este país y, aún más, el occidente rico, se hagan cargo de la epidemia del ébola.

¡Qué bueno, los europeos que están entre los pobres! Porque vosotros, sacerdotes, religiosos, laicos, estáis gritando al mundo que mira para otro sitio, el sitio de sus propios intereses. Vosotros sois capaces de utilizar la propia vida, la experiencia de enfermedad y de muerte para que otros, todos nosotros, sepamos que hay gente pobre que sufre enfermedades por ser pobres. Su única enfermedad es que son pobres. Y que de esa situación nosotros, los que estamos en los países ricos, somos responsables y no nos hacemos cargo.

Sí, ha hecho muy bien en venir a Madrid. Era el único modo para que nos enteráramos. Algunos políticos lo criticaron. No supieron ver lo que significa su gesto. ¿Un gasto excesivo? Porque no se trataba de buscarse un privilegio, sino que con usted venía a España el hospital completo de san José de Monrovia. Y sus historias, la humanidad que aquí nos falta.

Deseo que se cure de la muerte, pero deseo que esas medicinas (creo que inventadas por una multinacional de la farmacia) lleguen a Liberia, Guinea C., Sierra Leona y Nigeria. A todos los que les haga falta.

Tengo devoción a san Juan de Dios. Entre otras cosas porque recibí el diaconado en la capilla del colegio de Salamanca, cuando Valentín Riesco recibió el presbiterado. Pero sobre todo, porque aquel Juan Ciudad supo poner en riesgo su vida para salvar otras vidas. También usted lo ha sabido hacer. ¡Dios sea servido en los pobres!

martes, 24 de diciembre de 2013

294. TRES SEÑALES DE PISTA (Meditación de Navidad)


A los pastores de Belén, los ángeles cantando, les anuncian la llegada del Mesías. Hasta ahí lo extraordinario dentro de un orden. Pero las cosas se ponen cada vez más difíciles. Porque el Mesías es natural que llegara lleno de esplendor y resulta que era de noche; que llegara con fuerza y solemnidad y sin embargo, era un niño; que llegara al templo de Jerusalén entre incienso y llegó a un establo en el suburbio de Belén. En fin, un fuera de todo orden.

Estos años atrás en la Navidad encontraba estas TRES SEÑALES DE PISTA PARA ENCONTRAR EL MISTERIO DE BELÉN en las notas del Nuevo Testamento. Luego fue D. Braulio este año, en el retiro de Adviento el que nos las volvió a recordar de la mano de Benedicto XVI. Y he buscado en internet todo esto y he encontrado mucho: las citas de los santos padres que las comentan: San Agustín, Teodoto de Ancira y el Beato Elredo de Rievaulx y los comentarios de algún teólogo y biblista actual.

1. Encontraréis a un niño. Es la primera señal. Es la señal de la humanidad. A través de la humanidad de Dios, es decir, Jesús, nosotros podemos encontrar el rastro de Dios, la huella de Dios, el olor de Dios. Más aún, la senda de Dios. La idea de Dios que nos hacemos los humanos es muy lejana (o sea, ¡que ni idea!), de lo que Dios es. Cuando estudiaba teología leía aquellas indagaciones de los filósofos escolásticos o esencialistas, tan difíciles de entender que eran un verdadero trabalenguas racional.  Hoy de nuevo la ruptura con todo aquello. Dios se hizo carne, y fuera de todo esplendor racionalista, secreto y esotérico, Dios es Niño.
Pero además, Dios es Niño Pobre. El bebé en un establo, porque no había sitio en el albergue superpoblado del pueblo, es una imagen clara y siempre reciente de Dios. Dios se hizo Pobre. Dicen los queridos antiguos padres que fue así porque desde la pobreza acoge a todos. Porque la pobreza no establece fronteras. Ricos, pobres y burgueses, todos se pueden acercar a él. Dicen que fue tan desnudo de apariencias porque así, nadie puede interpretar de otro modo a Dios. Dios se hizo pobre y eso significa que no hubo nada: tronos, riquezas, relámpagos o sabiduría encriptada que pueda servir para que haya quien diga que Dios es de otra manera.

Por eso, la pobreza y la verdad se unen en alianza. Por eso han quedado unidas pobreza y Salvación.

2. Envuelto en pañales. La búsqueda de esta señal ha sido una gozada. El vestido es siempre señal de dignidad social y de estatus. Así que aquellos pañales debían de manifestar la imagen de humanidad contundente de ese bebé desnudito recién nacido. Encontré varias interpretaciones. Por una parte, que los pañales preveían el sudario y sábana del sepulcro. María lo envolvió para el nacimiento. Nicodemo lo envolvió para el sepulcro. Luego, otra interpretación mistagógica muy hermosa: los pañales nos hablan de la apariencia humana, de la carne humana del Señor. Al igual que el pan y el vino son la envoltura del Cuerpo y Sangre de Cristo de la misma manera los pañales se nos presentan como la envoltura de Dios hecho hombre. Los pañales aluden al invento de los sacramentos.  

Pero no, no me llenaban. Hasta que llegue a otros comentarios de un buen biblista, A. Serrra, (www.mercaba.org) que decían que los pañales eran la señal de las manos de María y José. Los pañales son el signo de que hay una familia, vamos. Los pañales han sido tejidos, cosidos, preparados por las manos de una madre a la expectativa. Los pañales son el cuidado, la protección y el cariño de José y María que han dado su vida, su fama, su destino, su fe y confianza a un Dios escondido por poco tiempo, que hace maravillas. Los pañales son nuestras manos que acarician a Jesús; los pañales son los villancicos de la Iglesia: panderos, zambombas, almireces, botellas de cristal; los pañales son los labios que besan al leproso. Son la ternura. Los pañales son la caricia calentita que nos rescata de la muerte.

3.- Le acostaron en un pesebre. Y aquí he disfrutado mucho con estas lecturas. Los autores coinciden en que el pesebre es el lugar donde está la comida y, por eso, es signo. Muy pobre, rural y ganadero, pero así es. Dicen los padres antiguos que el pesebre es donde comen los judíos y gentiles (todos comen comida de animales hasta que el Cristo nos traiga el Pan). Reproducen una cita de Isaías, pero Bendicto XVI en un libro de 1983: El rostro de Dios nos dice lo siguiente:

Los padres de la iglesia vieron en esas palabras una profecía que apuntaba al nuevo pueblo de Dios, a la Iglesia de los judíos y de los cristianos. Ante Dios, eran todos los hombres, tanto judíos como paganos, como bueyes y asnos, sin razón ni conocimiento. Pero el Niño, en el pesebre, abrió sus ojos de manera que ahora reconocen ya la voz de su dueño, la voz de su Señor.

El pesebre, aún más, es signo de la Eucaristía. Porque la comida que allí hallamos es Jesús. De tal modo que el nacimiento ilumina la Eucaristía: patena humilde del Cuerpo del Señor que se queda con nosotros como alimento de vida eterna, que se parte y se reparte. Eucaristía que es nuevo nacimiento del Señor.

¿Acaso no hemos de abrir nuestras manos para que con permiso de la señora María y del señor José las entremos en el pesebre, aupemos al Niño y nos lo comamos a besos? ¿Acaso nuestras manos al contacto con Jesús no se convierten al instante en Eucaristía limpia, Pan sabroso caliente y partido? ¿Acaso nuestros ojos no se deshacen en lloros aumentando pobremente el caudal del vino nuevo, del Vino definitivo del Reino?

Tengo para mí que estas señales, Niño, Pañales y Pesebre con una pedagogía escalonada que contiene una doctrina delicada y casi escondida que nos permite acercarnos al Misterio y dejar de ser en nosotros para ser en Jesús, en Dios.

domingo, 8 de diciembre de 2013

292. LIBERACIÓN Y CONCORDIA


Estas letras de la semana son mi homenaje particular a Nelson Mandela que quiero compartir con vosotros.

En la segunda mitad del siglo XX aparecen en la escena del mundo las guerrillas. No son invento de esos años, pero en unos y otros sitios adquieren tanta importancia que son conmovedores sus afanes y repudiables sus crímenes.

Y eso es así porque los sistemas políticos no dan más de sí. La caída del comunismo y del socialismo dictatorial marcan una etapa, ¿qué hacer frente a tantas injusticias del sistema?
En África, en América, en Asia y en Europa grupos de hombres y mujeres idealistas se dejan llevar por la lógica de las armas que desembocan en el crimen y la destrucción.

Mandela no lo tenía más fácil que otros, sino al contrario. Una minoría dirigiendo el país para sus propios intereses frente a una mayoría pobre y negra. Se rebela. Agita los grupos. La fuerza del poder lo encarcela de por vida. Mandela sigue luchando y crea su propia guerrilla.

Fueron 27 años de iniciación.

La presión internacional hace que el gobierno de Pretoria lo saque de la cárcel y todos acepten el reto de las elecciones democráticas.

Aquí Mandela se hace grande a diferencia de algunos líderes guerrilleros que no aceptaron la mediación de las mayorías democráticas. Da un vuelco a su camino y se desentiende de la violencia como modo perverso de actuación política.

No sólo había logrado la liberación oprimida de su pueblo sino que la había conducido a la concordia con los adversarios.

Pero además desde la honestidad de vida. Nunca buscó enriquecerse a costa de su puesto político y así lo pidió a sus familiares y a su propio partido, aunque no le han  seguido en lo más difícil, la honestidad como medio de actuación política.

Gandhi y Mandela pueden colocarse a la par. Ambos aceptaron el reto de las mayorías democráticas y de la no violencia.

Liberación necesaria de muchos males, injusticias y muertes. Concordia necesaria para respetar al adversario aunque haya sido mi enemigo. Y así encontrar la paz de todos con todos. Dios tenga piedad de su vida y sea modelo de actuación pública para el mundo.

lunes, 1 de julio de 2013

278. 7 CAJAS


Película paraguaya producida y dirigida allí. Por jóvenes y para jóvenes. O sea para todos. Con una música excelente. Con una ironía, más bien sarcasmo corrosivo, que conmueve y hace pensar.

Me recordó muchos días pasando entre los puestos de los mercaditos en la ciudad de México, de Lima, de La Paz. Todos se parecen. Son el mismo idioma: la pobreza.

Os cuento. Por supuesto os animo a que la veáis. Es un película sobre el mundo pobre de latinoamérica donde los jóvenes (¿queda alguien más?) son los protagonistas.

¡¡Qué mazazo al mundo de los adultos!! Adultos metidos en la mentira, en la corrupción del dinero, donde la vida no vale nada, en la crueldad, en la suciedad hasta las cejas.

¡¡Qué grito a los jóvenes de todo el mundo a defender la vida!! La vida y el amor.

Grito a los jóvenes latinoamericanos: ¿DONDE VAIS DEL BRAZO DEL MACHISMO?

Mucha ternura, muchas ansias y muchos recuerdos.

Alguna reflexión os dejo.

Los pobres no tienen soluciones. No tienen alternativas. Por eso son pobres. Pero, además, por eso, viven en el filo de la vida. Acosados en todo momento por la muerte ¡ya! (Los mismos protagonistas se horrorizaban: ¡HA DISPARADO EN SECO!). Pero los pobres salen adelante ¿en qué consiste el milagro? En que la vida les ofrece en los momentos de mayor peligro una salida que nosotros occidentales y del primer mundo no podríamos saber que es una salida. Pero ellos retuercen el argumento a la vida y salen justamente por la puerta que parecía imposible salir.


En la película los jóvenes se agarran a estos valores: la familia, la vida y la defensa de la vida, la mujer joven e inteligente que lucha por su dignidad, la oración ante la virgencita de Caacupé (en medio del mercado como la Guadalupana en México y es, precisamente la Inmaculada Concepción), la oración por los difuntos por justicia. Poco equipaje desde nuestro mundo, para una aventura tan fiera como es vivir en el Mercado 4 de Asunción – Paraguay.

domingo, 17 de marzo de 2013

267. PAPA FRANCISCO



Como es natural la actualidad nos resulta bastante acelerada. Pero aquí estamos viviendo este momento tan impresionante.

Aquí llega el Papa Francisco.

Sus padres italianos van a Argentina a principios del siglo XX. Pasan por la crisis del 32 en la que pierden toda una empresa familiar en Paraná. Y vuelven a emprender y a trabajar. Su padre era contador y te tocó hacer un poco de todo. Entra en la ferroviaria argentina y lleva un sueldo fijo a casa. Cinco hijos tuvieron. Los papás y los hermanos han fallecido, excepto su hermana Mª Elena.

Jorge M. estudió en la escuela técnica (formación profesional) y egresó Técnico Químico. Pero su vida estaba pendiente de la voz de de Dios.

A los 19 años le quitaron un quiste del pulmón y parte del mismo. Sanó del todo y ha vivido completamente sano. A los 22 años entró en el noviciado de la Compañía de Jesús.

Su hermana Elena cuenta una anécdota gozosa. Un domingo los amigos habían organizado un guateque en una de sus casas. Allí estaba una muchacha que le gustaba a Jorge. Pero sorpresivamente él cambio de planes. En vez de ir al baile fue a misa y poco a poco fue reafirmando su decisión de ofrecerse como sacerdote jesuita.

Los estudios y puestos de responsabilidad caracterizan su vida en la Compañía. Hasta que fue elegido obispo auxiliar de Buenos Aires.

Una y otra vez nos habla de los pobres y esperamos que el Señor le conceda valor para llevar a cabo el Evangelio para los pobres de Jesucristo.

Hoy, en este quinto domingo de cuaresma, el evangelio del perdón ha centrado sus palabras. En el Ángelus ha repetido: Dios nunca se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedirle perdón.

martes, 20 de septiembre de 2011

208. CARTA DE DESPEDIDA



Querida abuela Nancy:

En la mañana que me despedí de ustedes se me soltaron las lágrimas por dentro cuando tu las derramabas abundantes.

Lo siento. Por personas como tu que tienen una dura misión en la vida me hubiera quedado, pero como sé que mi Redentor vive, sé que ese mismo Redentor, también tuyo, te salvará de los lazos de la muerte y de todo peligro. Sé que Él mismo te dará fortaleza y ánimo y que verás coronada tu carrera con la luz del bien y de la paz.

Allí te has quedado con esas muñecas hinchadas, casi más grandes que las manos pequeñas y laboriosas. Allí te has quedado con tantos dolores en las rodillas y caderas que casi no puedes moverte. Allí te has quedado con la tarea de cada día: cocina, lavadora, fregadero, limpieza, compra semanal,...

Tú, madre, abuela y bisabuela atiendes a un hombre adulto que os da casa y a un preadolescente grandote, tu nieto, que todavía no sabe orientarse en la vida. Atiendes a tu nieta y a su hijita, preciosa y llena de vida. Tu nieta que apenas ha cumplido diecinueve años y convive con un buen muchacho trabajador. La familia del padre le ha dado cobijo en su propia casa, sellada, también, por la enfermedad y las dificultades. Es la gente buena y pobre que construye el mundo en el silencio de los cimientos.

El último día que estuve con ustedes me regalaste con una comida especial: empanadas chilenas y pastel de choclo, ¡qué maravilla! ¡Cómo gocé de esos sabores mezclados, salados y dulces, matices de las especias y las frutas! Hiciste como siempre tanta comida que me regalaste para dos o tres días, ¡Muchas gracias! No quedará sin recompensa ese más que vaso de agua, que diste a un compañero sacerdote del Señor.

Ya sabes que estoy con ustedes, que nos volveremos a ver pronto. Mientras tanto recibe mi oración en el Señor.

domingo, 16 de mayo de 2010

146. PAULO FREIRE


Estoy terminando de explicar-compartir la asignatura HISTORIA DE LA EDUCACIÓN en el bienio de licenciatura en Educación Religiosa Escolar del Instituto de Ciencias Religiosas Santa María de Toledo, vinculado a la facultad de teología San Dámaso de Madrid.

Estoy muy contento porque me gusta la historia y me gusta la formación de las personas. Además es un pequeño grupo de alumnos todos adultos, algunos jubilados, que acogen lo que les puedo decir con buen ánimo y mucha paciencia.

De ahí que hoy os hable de PAULO FREIRE. Muchos opinan que es el mejor pedagogo del s. XX. Yo también lo creo así.

Paulo fue nordestino, nació cerca de Recibe, en Brasil. Pertenecía a un familia numerosa de clase pobre (diríamos que media baja). Su padre militar, murió cuando Paulo tenía 10 años, así que os podéis imaginar las penurias. Con todo su madre consiguió (¿cómo lo haría?), que el muchacho hiciese la secundaria, el bachillerato y comenzase los estudios universitarios.

Pero fue, Elza, su primera esposa, la que le empujó a la educación. Ella era maestra de primaria y a través de ella Paulo se asomó a la situación de inmensa pobreza de la educación en Brasil.

Nació en 1923. Ya entonces los políticos en sus discursos se engañaban a sí mismos prometiéndose que harían no sé cuantas cosas para salir del analfabetismo de la mayoría de la población.

Sin embargo, diversos grupos de profesores eran los que a contracorriente de las oligarquías gobernantes trabajaban y trabajaban. En Recife cristalizó un proyecto y un genio.

En una de esas Paulo Freire inventó un método de alfabetización y lo puso en práctica. Mostró que en 45 días quedaron alfabetizados 300 campesinos. La cosa fue sonada hasta el punto que el presidente de la República le encargó de elaborar un plan nacional de alfabetización en el que Paulo Freire se comprometió en cuerpo y alma. Tenía preparados ya 20.000 círculos educativos cuando un golpe de estado miliar (Getulio Vargas que duró quince años) arrambló con todas aquellas esperanzas. Fue encarcelado y exiliado.

Freire recaló en Chile y allí trabajo de lo lindo en lo que él sabía.

Bueno, corto el rollo, sólo os diré que el método de Paulo Freire, no busca el perfeccionamiento de la persona (¿no es esto una especie de narcisismo espiritual?), como se propusieron muchos pedagogos europeos y españoles de s. XX., sino la transformación de la persona en tanto ésta es capaz de trasformar lo que le rodea hacia la verdad, la justicia, la solidaridad, la participación democrática, la paz.

lunes, 30 de noviembre de 2009

123. Calle ARENAL, 4:50 pm



Busco un reloj
y un pequeño baila.
Se acerca a los estantes
y les dice cosas a los maniquíes,
pálidos de riguroso negro.
Se aleja y les saca la lengua.

Busco el número digital.
Dos mimos a certera distancia,
uno pescador sin hilo,
otro pensador de chapa,
ofrecen su alcancía,
vacía,
a los figurantes que pasan.

Busco la cifra.
Una mamá y sus niños,
americanos del trópico,
se retratan ante el papá regordete
bajo los jamones del escaparate.

Busco la hora.
Una señora mayor,
arrebujada en colores pastel
pide limosna
en la verja de san Ginés.

Busco el momento.
Más allá, una muchacha
aprieta su rodilla izquierda,
embutida en negro,
contra la entrepierna
del cajero automático.

Busco el minuto exacto.
Dos grúas vigilan el teatro real
entre telones de frío y ceniza.

Huele a café bien tostado.
Sabe caliente, sabe amargo.

lunes, 31 de agosto de 2009

112. DOS BOCADILLOS POR CABEZA

El martes al final de la misa, entró una de las fieles y me dijo que dos hombres estaban a la puerta y querían comer.

Cuando recogí las cosas fui a saludarles. Pedir un bocadillo es digno de respeto y darlo, también. Así que me encaminé con aquellos hermanos al bar donde dan bocadillos. Pero,… estaban de vacaciones.

Me fui a otro, a pedir. El dueño cuando nos vio entrar puso mala cara. Incluso algunos clientes se salieron del bar.

Pedían bocadillos y lavarse antes de comer. El muchacho de la barra les ofreció: jamón, chorizo o salchichón. Pero ellos pidieron lomo.

A estas alturas ya me había percatado que eran musulmanes de religión, que estamos en el ramadán y que eran las nueve de la noche. Así que pedir dos bocadillos por cabeza no era nada exagerado.

Pedir lomo ya me parecía una trasgresión. El muchacho del bar les dijo: El lomo también es cerdo. Pero el que hablaba castellano insistió: Que sean bocadillos de lomo caliente. En fin. No había lomo. El muchacho del bar les ofreció panceta a la plancha. Les pareció bien.

Siguieron con su petición de dos bocadillos por cabeza, pero,… sólo había una barra de pan.

Creo que querían comer algo caliente. Pero también creo que lo mismo algunas leyes religiosas del musulmán se atemperan cuando tienen que cumplirlas gente pobre. Porque no es lo mismo comer cerdo crudo que comer cerdo guisado.

lunes, 14 de mayo de 2007

SACHS

Ayer en un diario venía un artículo de Jeffrey D. Sachs que al parecer es especialista en cómo erradicar la pobreza del mundo (¡Qué buenísima especialidad!) Y, dice que hacen falta tres cosas: alimentos, sanidad y conexiones.

Es una fórmula rompedora, porque Jeffrey no es un teórico sino un trabador en estas cuestiones desde los años ochenta. Pone el caso de China, India y Chile y dice que en aquellos años esos tres países estaban hundidos.

Pero además esa fórmula es concreta. Se trata de hacer llegar semillas enriquecidas, y sacos de abono y tuberías para sanear el agua; y carreteras y caminos para favorecer el comercio rural.

Arremete contra los pesimistas de hoy que dicen que con África no se puede hacer nada. ¡Qué tremendos los ideólogos de la posesividad y la discriminación!

Sachs propone que las ayudas que se han de dar a estos países pobres deben tener un objetivo definido y ser específicas, medibles, responsables y ampliables.
Sin duda uno respira mejor cuando le llega la brisa fresca de la esperanza. Así, gratuitamente.

viernes, 4 de mayo de 2007

UN MÉDICO PARA CIEN MIL HABITANTES

Recibo la revista MUNDO NEGRO, solidario con aquellas gentes pobres a quienes el Señor tiene dedicado el Evangelio y a los misioneros y misioneras que van sembrando su vida en medio de aquellas tierras.

Ha llegado el número especial dedicado a África. Nos informan que en Malawi hay un médico por cada 100.000 habitantes. En Mozambique, Ruanda y Tanzania hay dos médicos en la misma proporción. En Chad, Eritrea, Etiopía y Níger hay tres.
La zona de Talavera sobrepasa los 100.000 habitantes entre la ciudad y los pueblos que la rodean. Pero son bastantes más de 10 y de 20 los médicos que atienden a la población.