domingo, 16 de mayo de 2010

146. PAULO FREIRE


Estoy terminando de explicar-compartir la asignatura HISTORIA DE LA EDUCACIÓN en el bienio de licenciatura en Educación Religiosa Escolar del Instituto de Ciencias Religiosas Santa María de Toledo, vinculado a la facultad de teología San Dámaso de Madrid.

Estoy muy contento porque me gusta la historia y me gusta la formación de las personas. Además es un pequeño grupo de alumnos todos adultos, algunos jubilados, que acogen lo que les puedo decir con buen ánimo y mucha paciencia.

De ahí que hoy os hable de PAULO FREIRE. Muchos opinan que es el mejor pedagogo del s. XX. Yo también lo creo así.

Paulo fue nordestino, nació cerca de Recibe, en Brasil. Pertenecía a un familia numerosa de clase pobre (diríamos que media baja). Su padre militar, murió cuando Paulo tenía 10 años, así que os podéis imaginar las penurias. Con todo su madre consiguió (¿cómo lo haría?), que el muchacho hiciese la secundaria, el bachillerato y comenzase los estudios universitarios.

Pero fue, Elza, su primera esposa, la que le empujó a la educación. Ella era maestra de primaria y a través de ella Paulo se asomó a la situación de inmensa pobreza de la educación en Brasil.

Nació en 1923. Ya entonces los políticos en sus discursos se engañaban a sí mismos prometiéndose que harían no sé cuantas cosas para salir del analfabetismo de la mayoría de la población.

Sin embargo, diversos grupos de profesores eran los que a contracorriente de las oligarquías gobernantes trabajaban y trabajaban. En Recife cristalizó un proyecto y un genio.

En una de esas Paulo Freire inventó un método de alfabetización y lo puso en práctica. Mostró que en 45 días quedaron alfabetizados 300 campesinos. La cosa fue sonada hasta el punto que el presidente de la República le encargó de elaborar un plan nacional de alfabetización en el que Paulo Freire se comprometió en cuerpo y alma. Tenía preparados ya 20.000 círculos educativos cuando un golpe de estado miliar (Getulio Vargas que duró quince años) arrambló con todas aquellas esperanzas. Fue encarcelado y exiliado.

Freire recaló en Chile y allí trabajo de lo lindo en lo que él sabía.

Bueno, corto el rollo, sólo os diré que el método de Paulo Freire, no busca el perfeccionamiento de la persona (¿no es esto una especie de narcisismo espiritual?), como se propusieron muchos pedagogos europeos y españoles de s. XX., sino la transformación de la persona en tanto ésta es capaz de trasformar lo que le rodea hacia la verdad, la justicia, la solidaridad, la participación democrática, la paz.

No hay comentarios: