domingo, 8 de diciembre de 2013

292. LIBERACIÓN Y CONCORDIA


Estas letras de la semana son mi homenaje particular a Nelson Mandela que quiero compartir con vosotros.

En la segunda mitad del siglo XX aparecen en la escena del mundo las guerrillas. No son invento de esos años, pero en unos y otros sitios adquieren tanta importancia que son conmovedores sus afanes y repudiables sus crímenes.

Y eso es así porque los sistemas políticos no dan más de sí. La caída del comunismo y del socialismo dictatorial marcan una etapa, ¿qué hacer frente a tantas injusticias del sistema?
En África, en América, en Asia y en Europa grupos de hombres y mujeres idealistas se dejan llevar por la lógica de las armas que desembocan en el crimen y la destrucción.

Mandela no lo tenía más fácil que otros, sino al contrario. Una minoría dirigiendo el país para sus propios intereses frente a una mayoría pobre y negra. Se rebela. Agita los grupos. La fuerza del poder lo encarcela de por vida. Mandela sigue luchando y crea su propia guerrilla.

Fueron 27 años de iniciación.

La presión internacional hace que el gobierno de Pretoria lo saque de la cárcel y todos acepten el reto de las elecciones democráticas.

Aquí Mandela se hace grande a diferencia de algunos líderes guerrilleros que no aceptaron la mediación de las mayorías democráticas. Da un vuelco a su camino y se desentiende de la violencia como modo perverso de actuación política.

No sólo había logrado la liberación oprimida de su pueblo sino que la había conducido a la concordia con los adversarios.

Pero además desde la honestidad de vida. Nunca buscó enriquecerse a costa de su puesto político y así lo pidió a sus familiares y a su propio partido, aunque no le han  seguido en lo más difícil, la honestidad como medio de actuación política.

Gandhi y Mandela pueden colocarse a la par. Ambos aceptaron el reto de las mayorías democráticas y de la no violencia.

Liberación necesaria de muchos males, injusticias y muertes. Concordia necesaria para respetar al adversario aunque haya sido mi enemigo. Y así encontrar la paz de todos con todos. Dios tenga piedad de su vida y sea modelo de actuación pública para el mundo.

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