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sábado, 24 de mayo de 2014

307. LAUREANO MÁRQUEZ ESCRIBE AL PAPA




Laureano Márquez es humorista y crítico social y político en Venezuela. Hace unas semanas escribió esta carta al Papa. Mis amigos venezolanos me la han enviado y hoy la comparto con todos vosotros.



Querido Papa:

Me atrevo a escribirte así, cercano y sin formulismo, porque sé que eres un pastor próximo. Te escribo desde Venezuela porque sé que estás pendiente de nosotros y has puesto al Nuncio al servicio de nuestra paz. Te escribo, además, porque siendo Argentina tu patria de nacimiento, seguramente se te hará más fácil entender nuestras contradicciones: un país muy pobre en medio de extraordinarias riquezas, un país lleno de vida en el que la muerte se ha vuelto cotidiana, un país cuyo gobierno se define a sí mismo como "cívico-militar" y en el que las fuerzas militares reprimen sin respeto alguno los Derechos Humanos.

Explicar Venezuela al que no la ha vivido desde la cotidianidad de estos últimos 16 años resulta difícil, pero en síntesis: un sistema que insurgió en contra de la corrupción, la injusticia y la pobreza, se ha convertido en el más corrupto, arbitrario y empobrecedor de nuestra historia (esto último particularmente grave si se tiene en cuenta que nunca había contado Venezuela con tantos ingresos por la venta del petróleo). Nos rige, hermano Francisco, un gobierno para el cual todo el que piensa diferente es fascista y que afirma esto mientras constituye grupos armados, al margen de la legalidad, para disparar en contra de gente desarmada que protesta, mientras encarcela sin juicio y allana sin autorización. Un gobierno que se dice democrático y se declara enemigo de la mitad del país que no votó por él.

Nuestra nación tiene la inflación más alta del mundo y Caracas es la tercera ciudad más peligrosa del planeta. La inseguridad nos asesina, la gente no consigue muchos alimentos de primera necesidad, porque nuestra economía está devastada. El descontento ha ido tomando la calle. Los estudiantes han sido los abanderados de la protesta. En todo el país la respuesta ha sido una cruel represión, como pocas veces se había visto en nuestra historia. En tres meses de protestas más de 40 personas han fallecido, más de tres mil encarcelados, algunos de ellos torturados.

Querido Santo Padre: si alguien quisiera escribir un manual de cómo transformar una esperanza en un desastre tendría que estudiar el caso venezolano. La situación está tan difícil por aquí, que hasta los humoristas hablamos en serio. El miedo, la intolerancia y la violencia se han apoderado de nosotros. En este contexto se ha iniciado un proceso de diálogo en el cual el Nuncio de S.S. ha tenido un destacado papel. Sin embargo el dialogo se ha suspendido porque nos sentimos como aquel rabino que en el Muro de los Lamentos oraba a Dios por la paz en Venezuela e increpado por los efectos de su oración respondió: "¡Es como hablarle a una pared!".

Bueno, hermano Francisco, era para agradecer por las gestiones por la paz. Lamentamos haberle hecho perder tiempo al Nuncio, que siendo conocedor de Nietzsche habrá recordado aquella frase del filósofo alemán que tanto aplica a nuestra primitiva visión de la política: "Un político divide a la humanidad en dos clases: los instrumentos y los enemigos". Por lo demás, encomiéndanos en las oraciones y échanos la bendición a ver si el Espíritu de la iluminación vuela sobre nuestras cabezas en Pentecostés y nos ayuda a entender que Venezuela -como diría Cabrujas- todavía no se ha inaugurado y que esos muchachos, Santo Padre, que llenan hoy nuestras cárceles, como los primeros cristianos en su tiempo, la están haciendo y no habrá Imperio Romano que pueda detenerlos.




¡Qué más! Nos unimos a la oración por Venezuela.

jueves, 5 de mayo de 2011

191. 24 HORAS CON JUAN PABLO II



Estas letras son mi homenaje a un hombre que no tuvo temor de mostrar su cuerpo enfermo y su alma joven.

Era febrero de 1996. Era el segundo y último viaje de Juan Pablo II a Venezuela. En la parroquia lo habíamos preparado como corresponde porque la visita del Papa nos confirma en la fe de cada día. Os cuento el itinerario.

El sábado a las 10 de la noche comenzamos a caminar. Habíamos quedado a la puerta de nuestra pequeña iglesia para ir al aeródromo donde esa noche haríamos vigilia y a la mañana siguiente Juan Pablo II presidiría la Eucaristía del domingo celebrándola con los obispos, sacerdotes, diáconos y todo el Pueblo de Dios.

El aeródromo estaba a unos tres kilómetros de la parroquia. Un paseo muy agradable a esas horas en las que ya no hacía tanto calor (todos en manga corta, claro). Íbamos unas treinta personas pertechados todos de bocadillos (buenas arepas), botellas de agua, fruta y chocolate.

Al llegar nos condujeron al sitio donde nos había tocado. Todo estaba parcelado con cintas para que todos tuviéramos un lugar. Estábamos lejos del escenario y allí se sucedían las canciones y el rezo del rosario. Nos adormilamos todos. Cuando comenzó el friíto de la madrugada hubo que echar mano del café calentito.

Sobre las 8:30 me despedí de mi gente porque los sacerdotes teníamos que estar a esa hora en determinado lugar. Todos andábamos buscando el aseo así que el primer encuentro presbiteral fue en la larga cola del baño.

Nos lavamos, nos revestimos con el alba y la estola y a esperar al Papa. Nos regalaron una gorra de visera blanca para el sol ardiente de la mañana caraqueña. La celebración comenzó a las 11. Fue muy bien organizada y al Papa se le veía, como siempre, feliz de estar con la gente.

Después de la comunión quedé con mis gentes para continuar la marcha. A eso de las dos de la tarde emprendimos el camino. Había doce o trece kilómetros. El siguiente acto del Papa era en la ciudad universitaria católica Andrés Bello. Allí iba a ser el encuentro con los jóvenes. Verdaderamente Juan Pablo II convirtió en protagonistas a los jóvenes de la Iglesia. Nunca se les olvidará.

A eso de las cinco de la tarde llegó el Papa. Se divertía viendo bailar a los jóvenes bailes populares, folklóricos y bailes modernos. Luego, los testimonios, y las palabras del Papa. Sobre las siete de la tarde nos despedimos y desde allí caminando a la parroquia. Llegamos sobre las 10 de la noche. Total 24 horas. Ese día comimos poco pero el sueño era más acuciante y me acosté hasta bien entrada la mañana del día siguiente.

lunes, 23 de agosto de 2010

158. MENTIRAS PIADOSAS



Este comentario viene a cuento de una breve conversación que tuve con Alejandro. Tiene dos años y medio y viene con la abuela a misa los domingos. Hace dos domingos se presentó en la iglesia con una bicicleta nueva y llena de colores. La aparcó dentro.

Me acerqué a él y le dije si esa bicicleta era suya. Me dijo con su media lengua: Sí la he aparcado porque si no me la quitan. Después le pregunté: ¿Me la dejas? Y él me respondió: No, que la aplastas.

Natural. Respondió con lógica. Dijo lo que pensaba sin darle vueltas. Dijo que no a un adulto sin camuflajes. Dijo lo que sentía: no quería quedarse sin bicicleta.

Hace años en Venezuela estaba en casa de unos amigos. Era domingo por la tarde y nos juntábamos bastantes veces para tomar una cerveza y conversar. Algunos se tomaban más de una cerveza. En una de esas reuniones apareció Tony, más o menos de la edad de Alejandro (que entraba y salía del salón), se puso en medio del grupo y se quedó mirando al papá. Le prestamos atención porque era evidente que algo importante tenía que decir. Con su vocecita y señalando a uno de los presentes dijo: Papá, ese señor ha bebido ya tres vasos. No sabía contar pero al parecer tres era demasiado para él, aunque seguramente aquel amigo había vaciado cuatro o cinco botellas de cerveza. La verdad es que le dio vergüenza y aquel amigo se puso colorado, ante lo cual salimos en su ayuda disculpándole.

Dice el maestro Carl Rogers que una de las actitudes básicas para convertirnos en personas es la autenticidad o congruencia. O sea, ser-lo-que-uno-es sin máscaras. O en términos de relación, manifestar lo que pensamos y sentimos sin disimulos en el acto de comunicar.

Mis amigos pequeños, os he hablado de Alejandro y Jorge, son congruentes. Son un modelo para todos nosotros que nos hemos habituado a decir mentiras piadosas. Una pena porque en la medida que no somos auténticos nos volvemos objetos, dejamos de ser personas, y eso hace que nos sintamos solos y angustiados.

domingo, 6 de diciembre de 2009

124. CRECHA


En la foto veis una tarta preciosa, tiene en azúcar, el distintivo de CRECHA. El aro azul pertenece a los catequistas que son los que abrazan y alimentan la catequesis. Y en el centro tres zonas, tres colores: CRECHA VERDE (los pequeños, los brotes) CRECHA ROJO (los que van madurando y viven los conflictos de crecer) CRECHA ORO (los que maduran y llegan a la plenitud de la juventud). ¿Qué os parece?

Hablaros de CRECHA no tiene ninguna dificultad. Bueno que me emociona recordar cosas tan hermosas.

Cuando estuve en Caracas inventé con el grupo de catequistas una catequesis parroquial organizada, bien pensada, escribiendo temas, organización,… incluyendo los aspectos emocionales de los grupos, su lenguaje. Catequesis inculturada en la lengua y la forma de ser de los venezolanos. Catequesis de postcomunión y dicho en sentido positivo de perseverancia.

Pues bien, Carmen Aída, una mamá catequista de la parroquia Corpus Christi de Caracas, es la coordinadora de CRECHA y me escribió para que les mandara unas palabritas porque iban a celebrar 20 años de la catequesis.

Me quedé asombrado: VEINTE AÑOS. Y sí, por aquel 1989 empezamos la aventura.

Lo que me sorprendía era que en medio de tantas cosas que pasan a prisa, ésta catequesis ha arraigado.

Lo segundo, es que es una maravilla trabajar para el Evangelio porque unos siembran, otros riegan y Dios da el crecimiento, al decir de Pablo. A mí me ha sucedido porque estuve aquellos primeros años (siete años) y luego echó a andar de manos de los catequistas, hombres y mujeres que dieron forma a todo aquello. Y de la mano de los sacerdotes. El actual párroco Carlos Abreu ha sabido alimentar estos grupos de catequesis de perseverancia y así podemos gozarnos todos. Unos en la cercanía, otros en la distancia.

Os diré que CRECHA se extendió en México, en la parroquia de san José, barrios populosos de Huixquilucan, Estado de México (al sur del DF), y de mano de los seminaristas operarios. Allí también van progresando en esa catequesis tan estupenda.

Después la alegría mayor es el grupo de jóvenes que se han casado en la Iglesia o han entrado en la vida religiosa y en el seminario. Eso significa que esta catequesis es eficaz en cuanto al Evangelio. Me siento muy feliz de estos veinte años de CRECHA. ¡Felicidades mi querida gente! Por cierto, CRECHA significa: ¡Crece chamo!

domingo, 10 de mayo de 2009

100. Mª ROSER, CATEQUISTA


Pertenece a una familia de empresarios catalanes en Venezuela. Pero no confundirse, aquí en España decir empresario, es decir, rico, con mercedes y departamento en la playa. Decir empresario en Venezuela, hace años y hoy, es decir, gente que lucha a como dé luchar por llevar adelante un producto, un beneficio, un servicio,…

Mª Roser tiene algunos años más que yo, está soltera y es toda una mujer. Os dejo con ella.

Antes de ayer, me acordé que era su cumpleaños y recé al Señor para que le dé paz y fortaleza para hacer lo que usted cree que debe hacer.

Por aquí, de ciertas cosas no le digo nada porque creo que las sabe y no vale la pena. Yo hace años que decidí no ver noticias por tv, ni comprar prensa. Quiero vivir en paz y no voy a permitir que nada ni nadie me la quite. Lo que tenga que ser, será y Dios sobre todo. Por lo demás, sigo con la catequesis de Confirmación, como siempre, con los mayores. He tenido grandes satisfacciones en este sentido. Dios ha sido demasiado generoso conmigo.

Este año que viene, creo que me voy a cambiar para catequesis de adultos. Me parece que a veces los chicos no son persistentes por falta de respaldo familiar y que si anunciamos el Evangelio a los grandes, es formar a la familia entera.

El año pasado estuve en Barcelona, pero no salí más que una vez para ir a Colliure, un pueblito precioso en la frontera donde está enterrado Antonio Machado y donde dicen que la luz es única en el mundo, cosa que hizo que grandes del impresionismo estuvieran allá pintando. Este año, probablemente vuelva y de ser así lo llamaré a ver si podemos vernos.

La parroquia bien, aún está el P. Carlos, creo que por poco tiempo. Él estaba con un permiso de los Eudistas, por enfermedad de su padre. Su padre murió y la congregación lo reclama, pero parece que hay pocos sacerdotes. Yo no estoy muy enterada. Nunca me gustó meterme más que en lo que es mi responsabilidad. De la gente conocida, todos bien. Blanca metida en un montón de cosas, Gladys en el ropero, Cruz en lo de siempre, Sara también (quedó viuda). Marga está en Ciudad Bolívar con Mercedes, cualquier día regresa. Escribió una reflexión sobre la Pasión que nombró Pobre Jesús, excelente. Si la encuentro, se la voy a enviar.

Reciba mis mejores deseos de paz. Con el cariño y respeto de siempre. 20/04/09. Maria Roser

No sabe cuanto me ha alegrado recibir y leer sus palabras. Usted está consciente de que fué, es y será el enclave de lo máximo que le podía suceder a mi vida. Como usted dice rica, riquísima en lucha. Siempre luché sin tregua, pero siempre confié en el Señor. Siempre pensé que si Él me lo ponía en el camino no era para que lo pateara, sino para que lo recogiera y actuara. Lo que me faltaba era eso: poder hablar de Dios a otras personas y como el Señor sabía que yo ya no trabajaba tantas horas, pues dijo: AHORA y yo, sin saberlo entré en la Parroquia Corpus Christi y lo oí hablar a usted.

Usted debe saber que las cosas aquí no están nada bien. Yo tengo casa montada en Barcelona, podría irme a vivir sin ningún problema. ¿Por qué no me voy? ¿Qué es lo que más me amarra? La Parroquia. No vamos a decir que es una balsa de aceite, que todo marcha por un riel... NO, somos personas y cometemos errores, pero es MI Parroquia y desde luego y sin exagerar, me ha dado muchísimo, pero muchísimo más de lo que yo le haya podido dar a ella.

Compartir la Palabra y abrir el Sagrario, dar la Comunión a mis hermanos, leer la Palabra en el ambón, llevar comunión a los enfermos... ¿Qué más puedo pedir? Cada vez que abro el Sagrario le digo al Señor: "No me merezco este honor". Además, tengo un montón de amigos. Chicos a los que les di catequesis hace años, son mis amigos y me visitan y los riño y me ayudan. Eso es la máximo. 04/05/09. Mª Roser.

martes, 30 de septiembre de 2008

69. 80 MONEDAS



Entré en el bar de la gasolinera. Eran las diez y media de la mañana del lunes. Había un señor de mediana edad jugando en la máquina tragaperras. Pedí una tostada con aceite y una cerveza sin alcohol. El señor fumaba. De pronto, el ruido de la catarata de monedas. Casi me hace volver la cabeza. Ese sonido dejó petrificados a los cuatro o cinco clientes que tomábamos café, ¿qué tiene ese sonido que paraliza?

Tengo un amigo adicto a las tragaperras. Hace años me contaba un día sus depresiones y me dio la impresión que estaba ante una persona adicta. Le pasé un test que tienen los alcohólicos anónimos para definir si uno es adicto al alcohol.

Dio que sí, que era adicto, y le propuse ir a un grupo de alcohólicos anónimos. El asunto es que su adicción eran las monedas de las máquinas.

Sé cómo sufren las familias con una persona adicta. Para satisfacer unos impulsos que estas personas enfermas no saben controlar entran en las mentiras más impresionantes. ¡Qué historias las de los adictos!

En la parroquia donde estuve en Venezuela había un grupo de alcohólicos anónimos. Nos hicimos amigos. Un día vinieron a la oficina: Padre, le venimos a invitar para que nos hable porque celebramos la sesión 3.000 del grupo. Fue una de las mayores alegrías de mi vida en Venezuela.

viernes, 19 de septiembre de 2008

68.ENCARNA


La Hna. Encarna es una buenísima amiga. Nos queremos mucho. Llegó a Venezuela cuando tenía 18 años y estaba en el noviciado. Llegó para hacer allí sus votos y quedarse. Excepto unos años que estuvo en España para atender a sus padres ya ancianos y hasta que murieron, ella ha estado siempre en Venezuela. Bueno, ahora está en Bogotá.

Me cuenta que Bogotá tiene un clima que es un desastre: por la mañana sales con 7 grados. Luego a mediodía más bien calor. Hay que llevar el paraguas porque suele llover y si vas a volver ya de noche tienes que llevar ropa de abrigo… Bueno, lo que pasa es que su cuerpo, su mente y su alma están hechas a Venezuela donde con un vestido ligero pasas la jornada, sea mañana, tarde o noche. Pero,… casi no hablamos de Venezuela porque le duele todo lo que está pasando. ¡Cómo recuerdo las matas del patio de su comunidad: orquídeas, palmeras, hasta dos o tres rosales!

Ahora está en Bogotá. Es formadora de las junioras. Éstas son monjas que han hecho votos temporales y el Señor les ha consagrado. Tienen un camino a recorrer antes de hacer sus votos definitivos y entregarse del todo y para siempre al Señor, a su Evangelio y a su Reino, o sea, a la gente.

Nos hemos despedido mientras saboreábamos un granizado de limón. A lo largo de estos años no hemos coincidido en el mismo país. Cuando yo estaba en España, ella estaba en Venezuela. Cuando ella llegó a España yo estaba en Venezuela. Cuando vine a España marchó a Bogotá. El Señor nos ha concedido una amistad hermosa en la distancia y sin fronteras.

domingo, 3 de junio de 2007

MI FAMILIA DE VENEZUELA

Viví ocho años en Venezuela, en Caracas y viajando. Recuerdo que muchos días cuando ponía los pies en el suelo me sentía tan contento, tan feliz, por estar ahí mismo, que me ponía a cantar. Sería el clima amable, la gente cercana y ayudadora. No sé. Bueno, sí sé que el Señor Jesús me había mandado a aquel trabajo y a aquel país y estaba disfrutando de todo ello.

En medio de las actividades, caí enfermo por no cuidarme y trabajar en exceso. Tenía un refugio. La casa de esta familia era para mí como la Betania del evangelio. La hija mayor tomó la comunión aquel año. Luego fue el muchacho y luego la pequeña.
Era y es mi familia venezolana. Hoy en día la mayor está casada y fuera del país. El muchacho, es religioso joven, convencido y feliz. La pequeña acaba de terminar magisterio. La situación es tan difícil para esta familia que sus padres han decidido vender la casa, el coche, despedirse de la familia y de todos y marchar a otro país. Estos días estoy unido a ellos y un poco triste porque no estoy más cerca.

Lo comparto con vosotros. ¡Cuántas gentes en nuestro mundo tienen que marchar de su casa! Desde aquí denuncio esta situación injusta. Pero no quiero hacer daño a mi querida familia venezolana. Quiero que sepan que en este mundo hay lugares de paz, de convivencia sana, de respeto, de gozo de vivir. Para ellos y para todos los que sufren fuera de sus tierras un abrazo.