Ayer en un diario venía un artículo de Jeffrey D. Sachs que al parecer es especialista en cómo erradicar la pobreza del mundo (¡Qué buenísima especialidad!) Y, dice que hacen falta tres cosas: alimentos, sanidad y conexiones.
Es una fórmula rompedora, porque Jeffrey no es un teórico sino un trabador en estas cuestiones desde los años ochenta. Pone el caso de China, India y Chile y dice que en aquellos años esos tres países estaban hundidos.
Pero además esa fórmula es concreta. Se trata de hacer llegar semillas enriquecidas, y sacos de abono y tuberías para sanear el agua; y carreteras y caminos para favorecer el comercio rural.
Arremete contra los pesimistas de hoy que dicen que con África no se puede hacer nada. ¡Qué tremendos los ideólogos de la posesividad y la discriminación!
Sachs propone que las ayudas que se han de dar a estos países pobres deben tener un objetivo definido y ser específicas, medibles, responsables y ampliables.
Sin duda uno respira mejor cuando le llega la brisa fresca de la esperanza. Así, gratuitamente.
lunes, 14 de mayo de 2007
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