domingo, 26 de enero de 2014

297. ME VOY DE CASA


Hoy el Evangelio de san Mateo cuenta que Jesús, estaba por la zona del Jordán, supo que Herodes había apresado a Juan Bautista y comprendió que había llegado la hora. Se marchó de Nazaret y se estableció en Cafarnaún.

O sea, que Jesús se marchó de casa. Le dijo a su Madre: Mamá que me voy de casa. María le preguntó: ¿Y a dónde vas, hijo? Jesús le respondió: A predicar el Evangelio.

Ayer sábado, celebramos el tercer encuentro de niños de este año en nuestra diócesis de Toledo. Han sido por zonas y éste era el que convocaba a niños y catequistas en la zona de Toledo.

Lo celebramos en un pueblo de la zona de la Sagra, Villaseca. Una comarca grande al noroeste de Toledo camino de Madrid. Una comarca que se ha transformado profundamente en los últimos años. Su cercanía a Madrid le ha ayudado a ubicar empresas grandes en aquella zona y a convertir en ciudades-dormitorio algunos pueblos en los límites de la provincia.

Así que allí nos reunimos, muchos, muchísimos. Más de 700 niños y niñas (entre los 10 y 12 años) y alrededor de 200 jóvenes monitores, catequistas y sacerdotes ¡Una maravilla! Los niños pasaron las ocho horas de la convivencia enlazando actividades, unas con otras. Como a ellos les gusta. Al final celebramos la misa. Un momento especial de encuentro con Jesús.

Les comenté el Evangelio y a propósito de Jesús que se marchó de casa a predicar el Evangelio les proponía una doble alternativa en la respuesta que le dio su Madre, María, cuando se lo dijo.

  1. Su Madre le dijo: Hijo, me das un disgusto. Tu que eres mi apoyo, me dejas sola; tú traes de comer a la casa, me dejas en la pobreza. ¡Ay, Dios mío! Me voy a  poner enferma.

  1. Su Madre le dijo: Muy bien hijo mío, ya era hora. Que te vas haciendo grande y aquí en la casa ya no haces nada. Con las multitudes de pobres que necesitan una palabra de esperanza y felicidad. ¡Y si tienes que convertir el agua en vino, lo haces! Anda y adelante. Yo te seguiré después.

Claro está que los niños eligieron bien. María animó a Jesús para que comenzara la predicación de la Buena Noticia del Reino.

Creo yo que el Evangelio es un estímulo para salir de nuestras rutinas. En la Iglesia nos encontramos con nuestra Madre María que lejos de hacerse la víctima por nuestra vocación es estímulo, ánimo, valentía, para entregarnos a Jesús.

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