De nuevo os cuento una película.
Pero antes romperé una
lanza por el cine español. Fui el miércoles y los empresarios han inaugurado una
modalidad: los miércoles ir la cine vale menos de 4€ (hasta abril...). Parece
que se van convenciendo que bajar las entradas favorece el negocio (ganarán más
en tanto vaya más gente al cine). No digo la extensión de la cultura, el acceso
de los más pobres, o educar en la belleza, etc (creo que esos ideales no suelen
estar en la carpeta de un empresario del cine).
Pero, y aquí pongo el
acento, me gustaría que los directores de cine españoles hicieran lo mismo. Es
decir, pensar en los intereses del espectador (el cliente cultural). Porque
mientras los directores y guionistas piensen en sus rollos, en cómo ven la sociedad,
en su ética y cómo debe ser educada la sociedad española, si no salvada, no
iremos a ver películas de cine español.
EL MÉDICO es una recreación de la novela
del mismo título de Noah Gordon publicada en 1986. Ella es del género histórica
y tiene claras intenciones de definición de nuestra cultura. Como si fuera un
espejo de hace 900 años.
La película es muy buena. Tratándose una
novela larga, sabe concluir un trabajo de interpretación más que de resumen. La
interpretación es muy buena, lo mismo que la fotografía y la música. No es una
obra excelente (5 sobre 5). La califico de 4 sobre 5. Y que desde luego encomiendo
a todos vosotros.
Cuenta la historia de un largo viaje,
largo aprendizaje, de un muchacho hasta convertirse en excelente médico bajo la
maestría de Avicena en Ispahán, allá por la primera mitad del siglo XI.
Es un gozo ver cómo trabajaba Avicena en
aquella universidad de Ispahán, Madraza. Porque ese maestro era quien suscitaba
discípulos, (vocación, por su manera de resumir el saber y trasladarlo con alma
a los estudiantes).
Y eso es lo primero. Es una obra
vocacional. Sólo os doy un botón de muestra. En momentos de suma dificultad el
discípulo le pregunta al maestro: Maestro,
¿tu no dudas de tu vocación? Y él les responde: Todos los días al despertar y al acostarme. Durante el día trabajo intensamente
en curar a los enfermos.
En segundo lugar, es una obra ecuménica:
el médico, cristiano, bautizado en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
(como dice él mismo), recibe de los musulmanes la sabiduría, de los judíos la familia
y de su propio ser cristiano: la oración ante el peligro; el riesgo y la
voluntad; el proyecto y la misión de ayudar al enfermo.

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