La
fiesta de los reyes Magos en España es fiesta de regalos. Sobre todo los niños
que disfrutan abriendo estuches y envoltorios, asombrándose con las luces y
colores de la cabalgata,...
- Sole. Conozco a esta familia desde hace tiempo pero hasta ahora no voy sabiendo cosas. Tienen tres hijos varones y ellos rozan por delante los cuarenta. Hay algún achaque serio. Viven de un salario (mileurista) del padre y hace meses una tía anciana de la esposa, Sole, se cayó en la ducha. Se había roto la cadera. No la encontraron hasta dos días después sufriendo y paciente. El esposo decidió llevarla a su casa, no podía quedar viviendo sola.
Ellos no vienen a la Iglesia, excepto en fechas señaladas. Hace
unas semanas me dijo el marido que siempre había deseado tener una Biblia.
Claro está que los Reyes se han presentado con una hermosa biblia moderna, bien
encuadernada, de letra grandes y buenas introducciones y notas.
- El pequeño de la familia. Es tan pequeño que no sabe todo el lío que montamos con los regalos. Pero con su media lengua dice con garbo los diez primeros números y las cinco vocales. Una maravilla. Sentado en el trono de su madre y mirándonos a todos, especialmente a su padre por quien tiene una debilidad especial, abrió un par de regalos. Con su dedito señalaba, cantaba sus cosas y nos sonreía.
- La muñeca. Vino a misa a enseñarme los reyes (los regalos) era una muñeca preciosa. La pequeña es blanquita de piel, muy viva y hasta inquieta. Agradece las caricias y sonríe. Pero esta muñeca es algo especial que yo no me esperaba. Es una muñeca morenita, con sus dos moños de pelo negro, sus ojitos negros y sus manitas suaves. Es el regalo de la niña blanca que abraza a su muñeca morena.

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