Os voy
a contar algo que me ha ayudado en estas semanas.
Hace
quince días escuché en TV una charla sobre la meditación que se titulaba: UN
PASO ATRÁS. Me llamó la atención por que unir una cosa y otra me resultaba
raro.
Pero
ahí estaba. El señor que hablaba lo comentaba convencido, haciendo alusión a su
propia vida y experiencia y facilitando a los demás un aprendizaje a su alcance.
La
cosa es la siguiente. La meditación ZEN nos muestra un trabajo aparentemente
sencillo: cuando te encuentres perturbado/a o cuando estés feliz o en paz o
cuando estés haciendo lo normal en la vida de cada día... DA UN PADSO A TRÁS.
Se trata de que dejes de implicarte con lo que piensas o con lo que haces. Tú
eres mucho más que eso. Tienes el corazón con
rabia: ¡da un paso atrás! Estás
disfrutando del sol: ¡da un paso atrás! Estás barriendo la casa: da un paso atrás.
Por mi
parte os contaré mi experiencia. Hace tiempo comprendí que el mejor modo de tratar
las perturbaciones de nuestra mente era observar y dejar ir. Me afinqué en
un dicho que trato de completar y os
explicaré:
1. Verlos
venir
2. Dejarlos
llegar
3. Dejarlos
marchar
VERLOS
VENIR, es estar despierto, estar consciente. No es fácil y requiere ese entrenamiento
de darse cuenta de lo que pasa, de las personas que me rodean en esa distancia
pedagógica que me despega de lo que tengo en las narices pero no me aleja de
ello hasta el punto que no sepa reconocer los sentimientos o los estímulos que
me vienen de fuera.
DEJARLOS
LLEGAR. Uno de los malos tratos a los pensamientos es rechazarlos. Cuando más
fuerza hagas para que se vayan más fuerza agarran. Los tendrás casi constantemente
acechando. No. Déjalos llegar y saluda. No eres tú. Incluso de aquellas cosas que
con solo pensarlas te dan miedo. No eres tu, tu eres tú y otra cosa es lo que
piensas o lo que sientes. Déjalos llegar y trátalos con respeto. Quien sabe si
te podrán ayudar.
DEJARLOS
MARCHAR. Somos posesivos hasta con los pensamientos que nos dañan o con los que
están con nosotros. ¡Déjalos marchar! No permitas que se apeguen (hay pensamientos
como chicle), pero tampoco te enrabietes con ellos, ¡déjalos marchar como al amigo
que te ha hecho un gran bien pero tiene su propio camino que recorrer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario