lunes, 2 de septiembre de 2013

284. NIÑOS EN LA MISA DEL DOMINGO


Esta mañana cuando llegaba la gente y les saludaba se me abría el corazón, mi carne cantaba serena y casi, casi, me emocionaba con mi gente de la comunidad cristiana de Pulgar. Es que me gusta estar con la gente, les veo y se me van los miedos, nos miramos con mucho respeto a los ojos y nos entendemos: catequistas, la señora que sigue las canciones que entono,.. las lectoras, los matrimonios, la abuela María que está muy encorvada... los papás que en todo el verano se han venido con los niños a la misa.

Sara tiene 6 años y tiene una disfunción cerebral. No habla, está un poco torcida en su silla de ruedas, su madre la viste con unos vestidos de fiesta preciosos, tiene unos ojos negros fuertes y brillantes y cuando les dices cosas bonitas se lleva el dedo pulgar a la boca. Siempre le doy tres o cuatro besos.

Son tres familias con sus hijos. En total cinco adultos y cinco niños. Esta mañana, en la despedida de la misa, les pregunté la edad de Sara y les dije, Bueno que habrá que ir pensando en la Primera Comunión. Se quedaron sorprendidos porque yo intuía que estaban preocupados por eso. Al papá se le llenaron los ojos de lágrimas y me dijeron: Pues... no sé cómo podremos hacer... Yo les dije, No hay cuidado encontraremos el camino.


Pero luego está Jorge que viene con su Padre en brazos a comulgar y cuando llega antes de dar la comunión a su padre levanta su manita (tendrá tres o cuatro años) la mueve y me dice: ¡Hola!

Y luego está Adrián. Tiene 5 años y hoy venía bastante dormido. El domingo pasado vino con una cresta engomada y con un diente menos. Durante la misa lo mismo se recostaba en el papá que se subía la cresta con las dos manos. A veces cogía la mano del papá para recogerse en su costado. Hace bastantes meses que viene a misa con su familia, los papás y Lucía que hizo este año la primera comunión y lee de maravilla.

Por último, os diré que Adrián viene con su padre que recibe la comunión. Al principio ponía la boca abierta porque él quería también (esto es muy frecuente en los niños). Luego, le expliqué que para recibir a Jesús había que prepararse bien como Lucía, su hermana, pero para que se fuera de vacío le hice la señal de la cruz en la frente. Siempre que viene, ya no pone la boca abierta, sino la frente lista y adelantada para recibir la bendición de Jesús.

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