Justo nació en Mejorada
del Campo hace algo más de 80 años. De familia labriega abandonó todo: tierras
y ganados, para entrar en un monasterio. Claro está que esto no se da así no más, como dicen los mexicanos. Llevó
una vida cristiana práctica. Después de la Comunión y Confirmación entró en los
grupos de jóvenes de Acción Católica de su parroquia, donde aprendió poco a
poco a ser cristiano. Hasta el día que sintió la llamada del Señor.
Pero esto era el
principio de una impresionante aventura de vivir.
A los pocos años tuvo que
abandonar el monasterio aquejado de un enfermedad grave que le impedía el
desarrollo normal de la vida monástica. Y en ese momento una inspiración de la
Virgen María le hizo encaminar sus pasos hacia lo que entendió que era su misión:
levantar un santuario a la Virgen del Pilar en su propio pueblo.
Estuve allí un día
hablando con Justo y visitando la edificación que a juicio de Justo está al
60%. Es impresionante cómo un hombre sólo y sin recursos ha podido levantar
semejante Iglesia y edificaciones. Un buen amigo me dice que eso es EL MILAGRO
DE LA FE.
La construcción cuenta
con varios edificios: Iglesia y Bautisterio; Claustro; Sacristía y el inicio de
cinco viviendas para sacerdotes adosadas al santuario.
Hablar con Justo y ver aquello
causa un impacto vital. Es la prueba de la fe. Está levantado con las
aportaciones voluntarias de quien se acerca a verlo que son muchas personas y este
monje-constructor cuenta con un colaborador que le apoya y le ayuda en la obra
de edificación. Además Justo no ha estudiado arquitectura...

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