Hace quince días que no
estoy con vosotros. Lo siento. Sí tenía bastantes cosas que escribir en este
diario de un cura de pueblo pero... no he encontrado un hueco.
Migratorias es una adjetivo que por estos lados se aplica a las aves. Y delante de la
casa hay dos grupos de aves migratorias: palomas y cigüeñas.
El asunto del cambio de
casa de las palomas como de las cigüeñas se debe a las obras de rehabilitación
que hemos emprendido en las torre parroquial. No había problema en los muros, sí
rehacer ladrillos y coyundas en el interior y en el exterior. Pero sobre todo,
es el tejado de pizarra y la aguja del mismo chapitel que estaban en malas
condiciones.
Total que ha habido que
cambiar el nido de la cigüeña y poner andamios y telones que impiden a unas y
otras hacer su vida normal.
Las palomas han
encontrado acomodo fácilmente. Se han trasladado a la calle Prado, 17. Es una
casa deshabitada con un antiguo palomar. El techo se hunde por tramos (lo que
les facilita entrar y salir con rapidez) y, sobre todo, la casa está en uno de
los altos del pueblo, por lo que ya se ve que las palomas han buscado un lugar
que no sea fácilmente accesible. Hay muchas y desde la calle se oye el runruneo.
De todas formas cuando los albañiles desaparecen el fin de semana ellas se dan
un paseo por la antigua habitación.
Las cigüeñas tienen otro
carácter. Por lo pronto no son gregarias, al menos éstas de Pulgar. Una pareja
hecha y derecha que cuida su nido como debe ser. Cuando los andamios llegaron
al nido de acuerdo con el agente medioambiental trasladamos unos cuantos palos a
una especie de cazuela-soporte sobre una buhardilla que está en el techo de la
nave sobre la puerta principal. Pero allí no van las cigüeñas.
Se han trasladado momentáneamente
al hueco de un ascensor de una casa vecina. A no ser con una grúa no se puede
llegar allí. Pero antes de decidirse a marchar, aunque fuera tan cerca, han
intentado rehacer el nido entre los andamios como muestra la foto. He aprendido
alguna cosa sobre las cigüeñas.
1º Que ponen su nido donde
nadie pueda llegar. Es más, no quieren saber nada de que alguien ande por
encima de ellas. Estos animales tienen su espacio sobre las demás aves y
humanos y eso no lo cambian.
2º Que les gustan los
humanos. En varios lugares han quitado los nidos de la torre y los han trasladado
a las ruinas de un castillo, en Cuerva por ejemplo, pero ellas necesitan escuchar
el ruido de la vida de la gente.
3º El cigüeño hace el
nido y cuando lo tiene medianamente confortable llama a la hembra para que anide
allí ¡qué bueno! Cuando llega la hembra acomoda nuevamente el nido porque tiene
que poner su sello a la casa. Luego copulan y pone su huevo y a esperar el
pollito.
4º No solo empolla la
cigüeña sino también el macho, ¡qué cosas!

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