lunes, 29 de abril de 2013

271. MIGRATORIAS


Hace quince días que no estoy con vosotros. Lo siento. Sí tenía bastantes cosas que escribir en este diario de un cura de pueblo pero... no he encontrado un hueco.

Migratorias es una adjetivo que por estos lados se aplica a las aves. Y delante de la casa hay dos grupos de aves migratorias: palomas y cigüeñas.

El asunto del cambio de casa de las palomas como de las cigüeñas se debe a las obras de rehabilitación que hemos emprendido en las torre parroquial. No había problema en los muros, sí rehacer ladrillos y coyundas en el interior y en el exterior. Pero sobre todo, es el tejado de pizarra y la aguja del mismo chapitel que estaban en malas condiciones.

Total que ha habido que cambiar el nido de la cigüeña y poner andamios y telones que impiden a unas y otras hacer su vida normal.

Las palomas han encontrado acomodo fácilmente. Se han trasladado a la calle Prado, 17. Es una casa deshabitada con un antiguo palomar. El techo se hunde por tramos (lo que les facilita entrar y salir con rapidez) y, sobre todo, la casa está en uno de los altos del pueblo, por lo que ya se ve que las palomas han buscado un lugar que no sea fácilmente accesible. Hay muchas y desde la calle se oye el runruneo. De todas formas cuando los albañiles desaparecen el fin de semana ellas se dan un paseo por la antigua habitación.

Las cigüeñas tienen otro carácter. Por lo pronto no son gregarias, al menos éstas de Pulgar. Una pareja hecha y derecha que cuida su nido como debe ser. Cuando los andamios llegaron al nido de acuerdo con el agente medioambiental trasladamos unos cuantos palos a una especie de cazuela-soporte sobre una buhardilla que está en el techo de la nave sobre la puerta principal. Pero allí no van las cigüeñas.

Se han trasladado momentáneamente al hueco de un ascensor de una casa vecina. A no ser con una grúa no se puede llegar allí. Pero antes de decidirse a marchar, aunque fuera tan cerca, han intentado rehacer el nido entre los andamios como muestra la foto. He aprendido alguna cosa sobre las cigüeñas.

1º Que ponen su nido donde nadie pueda llegar. Es más, no quieren saber nada de que alguien ande por encima de ellas. Estos animales tienen su espacio sobre las demás aves y humanos y eso no lo cambian.

2º Que les gustan los humanos. En varios lugares han quitado los nidos de la torre y los han trasladado a las ruinas de un castillo, en Cuerva por ejemplo, pero ellas necesitan escuchar el ruido de la vida de la gente.

3º El cigüeño hace el nido y cuando lo tiene medianamente confortable llama a la hembra para que anide allí ¡qué bueno! Cuando llega la hembra acomoda nuevamente el nido porque tiene que poner su sello a la casa. Luego copulan y pone su huevo y a esperar el pollito.

4º No solo empolla la cigüeña sino también el macho, ¡qué cosas!

La naturaleza nos enseña muchas rutinas al ser humano. Los animales tienen un modo determinado de hacer las cosas. Los humanos gozamos del libre albedrío (como decían los renacentistas). Ellos se han quedado en su nivel, el ser humano crece más allá de las posibilidades de su propia naturaleza, aunque también, como sabéis somos unos manazas y muchas veces usamos nuestra libertad para comportarnos como animales.

No hay comentarios: