Cuando llegué a esta parroquia
en septiembre de 2011 advertí inmediatamente que había que dar un repaso a la
torre parroquial. Del edificio del templo era la única parte que necesitaba
urgentemente trabajos de rehabilitación. La misma nave, su tejado y el interior
estaban en muy buenas condiciones. Falta el retablo renacentista... pero eso es
otra historia.
Además, había otro
problema añadido. La cantidad de palomas que se albergaban en la torre y que
traían suciedad extrema al centro de salud del pueblo (a los pies de la torre,
en antiguos terrenos parroquiales) y a la misma casa parroquial.
La necesidad era mucha,
así que la incomodidad de iniciar las obras quedó en desventaja. Porque ¿qué
decirles de papeles, llamadas de teléfonos, molestias de ruidos, financiación, etc,? Pero ahí fuimos.
Hoy, ya están empezadas
las obras y les cuento las últimas noticias.
El viernes con el jefe
constructor subí a los andamios hasta el pie de la aguja o flecha del chapitel
que estamos rehabilitando. Varias noticias me llegaron.
Una buena: no había
termitas.
Otro más: la madera
presentaba dos plagas: carcoma y garrapatas de la madera.
Otras de trabajo: había
que desmontar toda la aguja y con la madera curada de plagas volverla a montar.
El techo de la torre que forma parte del chapitel, había que curarlo en el mismo
lugar para no aumentar gastos. En fin. La aguja ya está abajo con las maderas
ordenadas por tamaños.
La torre del templo parroquial
de Pulgar es de trazas mudéjares y se remata con este techo elegante de pizarra
con su fecha. No es frecuente en el entorno. Sólo el chapitel de Cuerva es más
elaborado y barroco.
Pero, sobre todo, es el
signo de la torre.
En realidad las torres de
nuestros templos parroquiales son campanarios. Se hicieron para eso, para que
desde la altura convocasen a los cristianos a la oración y a las celebraciones
de cada momento, incluidos los funerales y entierros; además de otros muchos
sonidos útiles a los vecinos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario