domingo, 14 de abril de 2013

270. VIACRUCIS CON NIÑOS


El sacerdote de la parroquia del pueblo vecino es un buen compañero. Compartimos gozos y penas en esto del trabajo de ser sacerdote en el mundo rural.

Es un excelente catequista que maneja los signos y los gestos como muy pocos. Es un creativo de la catequesis. Os doy un botón de muestra para que lo disfrutéis.

Este año, para las celebraciones con niños durante la semana santa preparó una cruz de madera en el centro del pasillo antes de los escalones del presbiterio.

En una mesita en el medio de la Iglesia, en el pasillo central, puso una alcancía de barro, muy conocida por los niños de por aquí: un cerdito o un guarrito que así se le llama. Junto a la alcancía puso un montoncito de monedas de un céntimo, de dos céntimos y de cinco céntimos (de las pequeñas que son las que manejan los niños). Y les explicó que cada día cuando llegaran a la celebración, cada uno de los niños se acercaría al cerdito y le echaría unas monedas ¿cuántas? pues, las que cada uno quisiera darle a Jesús.

Así lo hicieron jueves, viernes y sábado santo.

El domingo de pascua fue cuando rompió la hucha. No todos estaban de acuerdo en romperla pero así era el juego.  Total, que con el martillo en su mano: ¡Zas, zas! y se abrió la alcancía.

Los ojos de los niños se quedaron abiertos de par en par porque entre las moneditas apareció un puñado enorme de billetes de 10 euros, de 20 euros y de 50 euros.

Entre todos explicaron el milagro.

NOSOTROS LE DAMOS A JESÚS UNA POCAS MONEDAS Y ÉL NOS DA BILLETES GRANDES, SIEMPRE.

Hablaron de lo que nos quiere Jesús y de cómo la resurrección se parece al juego del guarrito que le echas monedas y aparecen billetes.

Una niña pequeñita lo explicaba: Claro, es que cuando cada niño echaba una monedita Jesús echaba un billete grande.

¿Qué os parece? ¡Que maravilla de signos para entender lo difícil; que la resurrección de Jesús es una vida tan grande y tan fuerte que nuestras pequeñas monedas se convierten en un tesoro de vida y amor. Hasta la próxima semana.

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