Él tiene 68 años y está de buen ver. Se siente fuerte y tiene buena salud. Cree que está inaugurando una nueva etapa en la vida llena de sorpresas, de trabajos y disfrute. Camina un rato en la mañana fresquita y se reserva de comer todo lo que le apetece. Hace años tuvo que pasar por el hospital, varias semanas.
Ella tiene dos años
menos. Tuvo un cáncer de mama y se encuentra bien de salud pero mira al futuro
con cuidado dice que le quedan pocos años de vida. A ella no le hace falta
caminar por las mañanas.
Él cree que sin libertad
no hay nada y, por ello, mira con valor al ser humano, aunque está caído.
Ella cree que lo
importante es el deber y piensa que todo ser humano necesita un palo que lo guíe
como a los arbolitos jóvenes que si no, no se enderezan.
Él no le da la
importancia que tiene al dinero y es un maniroto. Ella le tiene que dar la
importancia que tiene el dinero, por los dos.
Él deja que los hijos y
los nietos vayan encontrando su camino. Ella, está vigilante para que cada
quien cumpla con las normas de vida y convivencia. Por eso es amiga de la
disciplina.
Los nietos se suben a su
pecho y se ríen con él. Los nietos miran con admiración a la abuela que les
hace jerseys, pantalones, bufandas y toallas preciosas.
Los dos creen en Dios.
Son católicos practicantes. Él mira a Dios como compañero de la vida. Ella le
tiene cierto temor.
A él le gasta bromas todo el mundo. Ella posee
una astucia innata que cuando los otros van, ella ya ha ido y ha vuelto varias veces.
Y en las idas y venidas de la vida ellos me muestran la maravilla que es vivir y mirar al Creador de las parejas con admiración por tantas sorpresas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario