
El domingo pasado (290810) disfruté un montón predicando la homilía de la misa. Jesús, el Señor, nos hablaba de la humildad.
El verso del aleluya, era el de Mt, 11, 30: Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón.
No me gusta la traducción, manso y humilde. Así que suelo decir, pacífico y humilde.
Pero, en esta ocasión me he ido al texto griego a ver que palabras utiliza, porque además, el griego no utiliza conceptos, sino nombres concretos ligados a la experiencia de cada día. Aún pasa más en el hebreo y arameo.
En el Nuevo Testamento griego aparecen estas dos palabras: praís que significa: apacible, benigno, afable, agradable, pacífico y tapeinós que significa: bajo de estatura, pequeño, insignificante.
Luego he ido a diferentes traducciones de la Biblia y me he encontrado lo siguiente:
- Biblia litúrgica y Biblia de Jerusalén: manso y humilde
- Biblia española: sencillo y humilde
- Biblia latinoamericana: paciente y humilde
Me cuadra mejor la traducción de la Biblia latinoamericana, porque pacífico, que es mi querencia, es más pasivo, mientras paciente muestra convencimiento y acción.
Pero he querido repensar el por qué de la traducción manso y humilde.
Manso en español se aplica a los animales, menos a las personas. Hablamos de un toro manso (para contraponer en paradoja dos cualidades que no se avienen: toro, símbolo de ferocidad y fiereza y manso, símbolo de lo contrario, sumisión y aburrimiento). Como todo el mundo sabe, toro es que entra al trapo y manso es que no.
En los medios de comunicación se aplica con frecuencia el adjetivo mansos a la reata de bueyes que en los encierros van recogiendo a los toros de lidia díscolos y rebeldes.
En el diccionario de uso del español de María Moliner se dice:
MANSO:
Se aplica al animal no bravo, que se acerca a las personas y se deja acariciar o coger y, sobre todo, que nos las ataca.
También se refiere a las personas y dice el diccionario:
Se aplica a la persona que tiene la virtud de la mansedumbre y no es agresiva. También a la que es dócil y sumisa y con sentido peyorativo significando hipócritamente sumisa.
Seguramente quienes han traducido por manso el adjetivo griego han conocido y tenido en cuenta todo esto. Jesús es instintivamente afable y pacífico y no está para dañar a nada ni a nadie.
Pero me parece a mí que Jesús es más que lo instintivo. O mejor, es sobre todo, decidido y bien pensado, como lo demuestra a largo de su vida.
Me quedo con la traducción de la Biblia latinoamericana: PACIENTE Y HUMILDE.
El verso del aleluya, era el de Mt, 11, 30: Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón.
No me gusta la traducción, manso y humilde. Así que suelo decir, pacífico y humilde.
Pero, en esta ocasión me he ido al texto griego a ver que palabras utiliza, porque además, el griego no utiliza conceptos, sino nombres concretos ligados a la experiencia de cada día. Aún pasa más en el hebreo y arameo.
En el Nuevo Testamento griego aparecen estas dos palabras: praís que significa: apacible, benigno, afable, agradable, pacífico y tapeinós que significa: bajo de estatura, pequeño, insignificante.
Luego he ido a diferentes traducciones de la Biblia y me he encontrado lo siguiente:
- Biblia litúrgica y Biblia de Jerusalén: manso y humilde
- Biblia española: sencillo y humilde
- Biblia latinoamericana: paciente y humilde
Me cuadra mejor la traducción de la Biblia latinoamericana, porque pacífico, que es mi querencia, es más pasivo, mientras paciente muestra convencimiento y acción.
Pero he querido repensar el por qué de la traducción manso y humilde.
Manso en español se aplica a los animales, menos a las personas. Hablamos de un toro manso (para contraponer en paradoja dos cualidades que no se avienen: toro, símbolo de ferocidad y fiereza y manso, símbolo de lo contrario, sumisión y aburrimiento). Como todo el mundo sabe, toro es que entra al trapo y manso es que no.
En los medios de comunicación se aplica con frecuencia el adjetivo mansos a la reata de bueyes que en los encierros van recogiendo a los toros de lidia díscolos y rebeldes.
En el diccionario de uso del español de María Moliner se dice:
MANSO:
Se aplica al animal no bravo, que se acerca a las personas y se deja acariciar o coger y, sobre todo, que nos las ataca.
También se refiere a las personas y dice el diccionario:
Se aplica a la persona que tiene la virtud de la mansedumbre y no es agresiva. También a la que es dócil y sumisa y con sentido peyorativo significando hipócritamente sumisa.
Seguramente quienes han traducido por manso el adjetivo griego han conocido y tenido en cuenta todo esto. Jesús es instintivamente afable y pacífico y no está para dañar a nada ni a nadie.
Pero me parece a mí que Jesús es más que lo instintivo. O mejor, es sobre todo, decidido y bien pensado, como lo demuestra a largo de su vida.
Me quedo con la traducción de la Biblia latinoamericana: PACIENTE Y HUMILDE.
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