domingo, 5 de septiembre de 2010

160. APRENDED DE MÍ


El domingo pasado (290810) disfruté un montón predicando la homilía de la misa. Jesús, el Señor, nos hablaba de la humildad.

El verso del aleluya, era el de Mt, 11, 30: Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón.

No me gusta la traducción, manso y humilde. Así que suelo decir, pacífico y humilde.
Pero, en esta ocasión me he ido al texto griego a ver que palabras utiliza, porque además, el griego no utiliza conceptos, sino nombres concretos ligados a la experiencia de cada día. Aún pasa más en el hebreo y arameo.

En el Nuevo Testamento griego aparecen estas dos palabras: praís que significa: apacible, benigno, afable, agradable, pacífico y tapeinós que significa: bajo de estatura, pequeño, insignificante.

Luego he ido a diferentes traducciones de la Biblia y me he encontrado lo siguiente:

- Biblia litúrgica y Biblia de Jerusalén: manso y humilde
- Biblia española: sencillo y humilde
- Biblia latinoamericana: paciente y humilde

Me cuadra mejor la traducción de la Biblia latinoamericana, porque pacífico, que es mi querencia, es más pasivo, mientras paciente muestra convencimiento y acción.

Pero he querido repensar el por qué de la traducción manso y humilde.

Manso en español se aplica a los animales, menos a las personas. Hablamos de un toro manso (para contraponer en paradoja dos cualidades que no se avienen: toro, símbolo de ferocidad y fiereza y manso, símbolo de lo contrario, sumisión y aburrimiento). Como todo el mundo sabe, toro es que entra al trapo y manso es que no.

En los medios de comunicación se aplica con frecuencia el adjetivo mansos a la reata de bueyes que en los encierros van recogiendo a los toros de lidia díscolos y rebeldes.

En el diccionario de uso del español de María Moliner se dice:

MANSO:
Se aplica al animal no bravo, que se acerca a las personas y se deja acariciar o coger y, sobre todo, que nos las ataca.

También se refiere a las personas y dice el diccionario:
Se aplica a la persona que tiene la virtud de la mansedumbre y no es agresiva. También a la que es dócil y sumisa y con sentido peyorativo significando hipócritamente sumisa.

Seguramente quienes han traducido por manso el adjetivo griego han conocido y tenido en cuenta todo esto. Jesús es instintivamente afable y pacífico y no está para dañar a nada ni a nadie.

Pero me parece a mí que Jesús es más que lo instintivo. O mejor, es sobre todo, decidido y bien pensado, como lo demuestra a largo de su vida.

Me quedo con la traducción de la Biblia latinoamericana: PACIENTE Y HUMILDE.

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