jueves, 12 de agosto de 2010

157, PEREGRINOS


Mis queridos amigos
me he llevado una sorpresa
el texto de la entrega de la semana pasada
está alterado. No sé por qué...

Es la segunda vez que voy a la tumba del Santiago en año xacobeo.

El año 1993, fui caminado desde el monasterio de Samos con un compañero sacerdote y un seminarista: Esteban y Juan Carlos. Fue muy bueno, aunque los pies se resintieron. No llevaba el calzado adecuado.

Esta segunda vez ha sido con mis gentes de la parroquia, había hecho el proyecto para 50 personas además del conductor y un servidor. Pero al final fueron 47. Se quedaron a causa de la enfermedad.

Han sido unos días de convivencia y fe. El primer día visitamos el sepulcro de san Ildefonso que guarda con todo respeto y cariño la Iglesia de Zamora en la iglesia de san Pedro y san Ildefonso, junto a las reliquias de san Atilano, primer obispo de aquella Iglesia. Fue muy hermoso rezar juntos ante la tumba de este santo obispo que cimentó la Iglesia visigoda de Toledo.

Luego, llegamos al monasterio de Poio en la ría de Pontevedra. El lugar es muy hermoso. Antiguo monasterio benedictino, desde 1860 lo habitan y dirigen los mercedarios. Es parroquia y además han construido varios edificios de habitaciones que acogen cada año a multitud de familias. Lo tienen organizado así. Papás con los niños, incluso pequeñitos y los abuelos, las abuelas,… ¡Muy bueno!

A nosotros nos permitieron alojarnos allí en este año jacobeo.

El segundo día, en Santiago. Había pensado que el grupo fuera caminando desde el Monte del Gozo, pero los límites de los compañeros de camino no lo permitieron. Caminamos desde la entrada a la ciudad, unos dos kilómetros y llegamos a la misa del peregrino a las 12 del mediodía.

Presidía la eucaristía el Cardenal Delegado del Papa, presidente del pontificio consejo de Laicos, Mons. Rilko. Me gustó mucho el intercambio de palabras entre los que hacen la ofrenda al Apóstol y el obispo de Santiago, D. Julián. Habló primero un sacerdote de una parroquia grande en Asturias. Luego un laico en nombre de una cofradía de semana santa, de Baeza, Jaen.

Nosotros participamos también. Concelebré la eucaristía con un buen grupo de sacerdotes, algunos de ellos toledanos. También una de nuestras lectoras parroquiales, Aurora, leyó la primera lectura, muy claro, muy sereno, muy comprensible. Luego Aurelia ofreció un jarro de cerámica de Talavera en la procesión de ofrendas. En la misa se encontraban los duques de Palma con sus hijos y otros familiares, fue un gesto muy hermoso ver acercarse a la gente a saludarlos.

Comimos nuestro bocadillo y, por la tarde el abrazo al santo. Allí también fue una buena peregrinación, estuvimos dos horas de cola para dar el abrazo. Fue una experiencia de paciencia, de ayuda, de sacrificio, en algunos tramos daba el sol, y de fiesta. Detrás de nuestro grupo otro de jóvenes de Córdoba no dejó de cantar y bailar, algunas de nuestro grupo se pusieron a bailar las jotas de la tierra y la gente haciendo fotos, claro.

Habíamos pensado pasar la tarde en Pontevedra, pero el Apóstol no nos dejó salir. Se reservó todo el día con nosotros para Él.

Al día siguiente, de vuelta. Pero antes nos acercamos al puerto de O Grove. Allí nos embarcamos para conocer la cría y la degustación del mejillón. Lo tienen bien montado esas empresas. Con foto incluida.

Llegamos tarde a casa sobre las 12:30 de la noche. Fue pesado el viaje con accidente incluido, gracias a Dios sin víctimas. En ese tramo avanzamos 12 kilómetros en una hora.

La gente muy contenta, la convivencia, el hablar y comunicarnos, el rezar juntos fueron los hilos de una experiencia muy hermosa. Elena, una de las peregrinas me decía: Ir de excursión es disfrutar de una convivencia muy buena, pero también es un encuentro con uno mismo.

No hay comentarios: