Este es un refrán de los que se cumplen con normalidad. Pero hay un problema: los pájaros no se saben los refranes. Eso es así de tal modo que mis vecinos del patio se comen las uvas antes de que maduren, bastante antes. A continuación os pongo una foto de un racimo antes de que llegara san Joaquín y santa Ana. Ya lo veis, gorriones, jilgueros y hasta algún tordo han dejado los hollejos mondos y lirondos, ¡Qué habilidad para comer la carne jugosa de las uvas y dejar completa la piel! En fin.

Estos años de atrás eran las avispas las que daban cuenta de los racimos, pero ya llevo tres años que las avispas cuando quieren darse cuenta (y ellas sí esperan a la madurez del azúcar en las uvas) ya no hay despensa.
Mis amigos de Gamonal me enseñaron que llegado el caso hay que poner unas bolsas que venden en las droguerías para poder comer luego algún racimo de uva dulce y sabrosa (los racimos sin cortar de la parra y bien guardados duran hasta navidades). Y este año así lo he hecho. A continuación os pongo una foto de los racimos con su bolsa. Me parecen faroles de cera encendida en medio de la parra verde.

Pero como uno anda con el asunto vocacional en la mente y el corazón se me asemejan a los monjes de un monasterio. Dentro, el racimo madurando para ser uva, para ser vino gozoso en el banquete del Reino. Por fuera la cogulla blanca y cruda que ayuda a la madurez y que guarda de los peligros de los tordos y demás que quisieran desgastar tanta buena vida en vacío y calamidades.
Mis amigos de Gamonal me enseñaron que llegado el caso hay que poner unas bolsas que venden en las droguerías para poder comer luego algún racimo de uva dulce y sabrosa (los racimos sin cortar de la parra y bien guardados duran hasta navidades). Y este año así lo he hecho. A continuación os pongo una foto de los racimos con su bolsa. Me parecen faroles de cera encendida en medio de la parra verde.

Pero como uno anda con el asunto vocacional en la mente y el corazón se me asemejan a los monjes de un monasterio. Dentro, el racimo madurando para ser uva, para ser vino gozoso en el banquete del Reino. Por fuera la cogulla blanca y cruda que ayuda a la madurez y que guarda de los peligros de los tordos y demás que quisieran desgastar tanta buena vida en vacío y calamidades.
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