Teo tiene 50 años y alguno más. Es soltero. Está en la residencia de la 3ª edad de El Casar. Se acuerda mucho de su pueblo, pero sus sobrinos no le llevan. Alguna razón habrá.
Suele venir a misa los domingos y para que no se me pase la cuenta, hoy me ha dicho: Que he venido dos días: Ayer y hoy. Y es verdad. Hace tiempo le dije que por qué no comulgaba en la misa. Y él que sabe de todo esto me dijo: Es que me tengo que confesar… Pero generalmente lo que me dice es: Hoy en el desayuno me he comido cuatro churros. Evidentemente, desde su punto de vista, con cuatro churros no se puede comulgar… Los domingos, habéis de saber mis amigos, en la residencia ponen café con churros.
Teo es muy fumador No le falta el tabaco. No sé si sus sobrinos le suministran o se lo gana, porque es muy trabajador y yo veo que ayuda en la residencia en todo lo que le piden. Seguramente es terapia ocupacional. De vez en cuando le llevo un purito.
Pero nuestro encuentro dominical es en la paz de la misa. Se suele colocar en el primer banco y yo doy la paz a las gentes queridas que están en los primeros bancos. Cuando me acerco a él le tiendo la mano y él me da la mano. Le dijo: La paz del Señor esté contigo. Él me responde siempre: Que buena falta nos hace.
Pues eso, que buena falta nos hace.
Suele venir a misa los domingos y para que no se me pase la cuenta, hoy me ha dicho: Que he venido dos días: Ayer y hoy. Y es verdad. Hace tiempo le dije que por qué no comulgaba en la misa. Y él que sabe de todo esto me dijo: Es que me tengo que confesar… Pero generalmente lo que me dice es: Hoy en el desayuno me he comido cuatro churros. Evidentemente, desde su punto de vista, con cuatro churros no se puede comulgar… Los domingos, habéis de saber mis amigos, en la residencia ponen café con churros.
Teo es muy fumador No le falta el tabaco. No sé si sus sobrinos le suministran o se lo gana, porque es muy trabajador y yo veo que ayuda en la residencia en todo lo que le piden. Seguramente es terapia ocupacional. De vez en cuando le llevo un purito.
Pero nuestro encuentro dominical es en la paz de la misa. Se suele colocar en el primer banco y yo doy la paz a las gentes queridas que están en los primeros bancos. Cuando me acerco a él le tiendo la mano y él me da la mano. Le dijo: La paz del Señor esté contigo. Él me responde siempre: Que buena falta nos hace.
Pues eso, que buena falta nos hace.
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