
Estos días he terminado de recoger un buen puñado de oraciones vocacionales. El motivo es que el próximo año celebramos el primer centenario de la muerte del Beato Manuel Domingo y Sol y queremos ofrecer materiales, herramientas, para vivirlo como se debe.
El amigo Jesús R. me dió un folleto buenísimo de oraciones vocacionales. Ese folleto lo han hecho en conjunto las diócesis de Aragón. Ya de por sí eso es muy bueno. Pero además tiene oraciones por las familias, por los laicos comprometidos… hay una que me ha gustado mucho. Comienza diciendo: No nos envíes, Señor, gente cobarde… Parece una contraoración. Pero yo creo que hoy hace falta gente valiente en esto de ser cristianos, en el laicado, en la vida consagrada o en el sacerdocio.
Pues bien, valga esta introducción para explicar el título. En el ordenador he ido haciendo este trabajo. Una de las oraciones era: ORACIÓN LITÁNICA POR LAS VOCACIONES. El diccionario del programa no tenía la palabra litánica. Y como corrige automáticamente pone rapidito, rapidito: TITÁNICA.
Me ha parecido todo un aviso de la Providencia. Porque rezar es cosa de titanes en medio de un mundo tan exigente de tareas, normas y previsiones. Y, porque para rezar por las vocaciones hay que ser una especie de titán de la esperanza en el futuro de la Iglesia. ¿O no?
El amigo Jesús R. me dió un folleto buenísimo de oraciones vocacionales. Ese folleto lo han hecho en conjunto las diócesis de Aragón. Ya de por sí eso es muy bueno. Pero además tiene oraciones por las familias, por los laicos comprometidos… hay una que me ha gustado mucho. Comienza diciendo: No nos envíes, Señor, gente cobarde… Parece una contraoración. Pero yo creo que hoy hace falta gente valiente en esto de ser cristianos, en el laicado, en la vida consagrada o en el sacerdocio.
Pues bien, valga esta introducción para explicar el título. En el ordenador he ido haciendo este trabajo. Una de las oraciones era: ORACIÓN LITÁNICA POR LAS VOCACIONES. El diccionario del programa no tenía la palabra litánica. Y como corrige automáticamente pone rapidito, rapidito: TITÁNICA.
Me ha parecido todo un aviso de la Providencia. Porque rezar es cosa de titanes en medio de un mundo tan exigente de tareas, normas y previsiones. Y, porque para rezar por las vocaciones hay que ser una especie de titán de la esperanza en el futuro de la Iglesia. ¿O no?
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