domingo, 12 de febrero de 2012

224.MIGAS




Estos quince últimos días he estado muy ocupado. Las actividades se encadenan y queda muy estrecho el momento para pensar en los amigos o contemplar eso que nos está pasando y que queremos comunicar a los otros.

Hoy, domingo ha sido uno de esos días. La misa parroquial con la participación especial de los niños y niñas que se preparan para la primera comunión. La Campaña contra el Hambre de Manos Unidas y el encuentro con quienes nos vemos una vez a la semana en esta celebración dominical. A las cuatro y media tuve reunión con las gentes y sacerdotes del arciprestazgo de Talavera. Así que hoy, era uno de esos días de bocadillo. Luego, al regresar a casa preparar el viaje de mañana. Voy con otro sacerdote, Jesús, a las jornadas de catequesis que cada año convoca la Conferencia Episcopal Española. Ya veis.

Pero el Señor tuvo hoy su detalle. Tengo un amigo-hermano que hace unos días me escribía: El azar no existe, es el dedo de Dios que quiere quedar en lo escondido. Pues ahí es donde viene lo de las migas.

Frente al templo parroquial hay un bar que se llama LA TORRE. Hoy han hecho migas y Jose el propietario, me ha mandado una sartén con migas calentitas. Además del choricillo, me ha mandado un huevo frito sobrevolando las migas y ocho boquerones fritos, muy sabrosos.

Y es que en cada pueblo hacen las migas de forma diferente. Ya sabeis que las migas son una comida popular y tradicional, de estos pueblos castellanos, manchegos y extremeños. Y tiene que ver con el trabajo de labriegos y pastores. Pan duro, tocino, chorizo, ajo y agua... y nada más. Y con esos materiales de la pobreza de estos campos se arma un plato bien sabroso, sobre todo, en invierno.

Bueno a lo que iba. Cuando uno es misionero la providencia de Dios lo acompaña. ¡qué tengáis una feliz semana!

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