D. Braulio nuestro obispo ha decidido que me traslade de parroquia. Dejo pues Ntra. Sra. de la Purificación de Gamonal y la Filial Inmaculada Concepción de El Casar de Talavera y paso a Sto. Domingo de Guzmán de Pulgar.
Hoy hemos tenido reunión de despedida. A lo largo de los años hemos ido creando un grupo. El grupo de colaboradores/as de la parroquia. Nos hemos reunido cinco veces al año y éramos alrededor de treinta personas.
En esas reuniones nos tomábamos tiempo para tres asuntos: rezar en común, un tiempo de formación, generalmente alrededor del objetivo del plan pastoral diocesano para ese año y, un buen rato de convivencia. La convivencia centrada en los cumpleaños de los dos o tres meses pasados. ¡Una maravilla!
Hoy hemos tenido reunión de despedida. A lo largo de los años hemos ido creando un grupo. El grupo de colaboradores/as de la parroquia. Nos hemos reunido cinco veces al año y éramos alrededor de treinta personas.
En esas reuniones nos tomábamos tiempo para tres asuntos: rezar en común, un tiempo de formación, generalmente alrededor del objetivo del plan pastoral diocesano para ese año y, un buen rato de convivencia. La convivencia centrada en los cumpleaños de los dos o tres meses pasados. ¡Una maravilla!
Es de esas obras de las que no queda constancia en la piedra o en los libros oficiales. Queda en la experiencia vivida, en el recuerdo cordial, en las ganas de vivir. Y, estoy muy contento.
Hoy casi se ha triplicado el grupo. Era natural. Mis gentes más cercanas han dado la voz de convocatoria y hemos sido un buen grupo.
Primero, rezamos el tercer misterio glorioso del rosario, invocando al Espíritu Santo para este momento de la parroquia. Luego, un rato de conversación. Al final las canciones, los signos... Lancé dos preguntas al ruedo para quienes quisieran responder:
- ¿Qué sentimientos tengo en este momento del cambio de los sacerdotes?
- ¿Qué me gustaría saber sobre el traslado de los sacerdotes?
Mi gente, fenomenal. Parecía que habían tenido un entrenamiento intensivo sobre relaciones humanas y comunicación. Varias personas intervinieron diciendo que se sentían tristes. O preocupadas ante lo desconocido. O un poco enfadas por el cambio. Además sin ese pudor necio que muchas veces nos deja bloqueados y fuera de juego.
Luego las preguntas. Sobre si yo había pedido el traslado. Sobre los motivos. Sobre las etapas de trabajo pastoral de un sacerdote en la parroquia. Sobre si un sacerdote se puede negar al obispo cuando le pide el cambio. ¡Qué maravilla!
Conozco a sacerdotes que tienen miedo a estas conversaciones abiertas y sencillas con la gente. Nada de eso. Hemos de dar testimonio de lo que somos en medio de las gentes.
He terminado diciendo que Jesucristo es el único Sacerdote y que nosotros participamos del único sacerdocio: el de Cristo. Por eso el hecho de que nos cambien nos lleva a la fe en Jesús, el Señor, que permanece siempre en medio de nuestros pequeños cambios.
Hoy casi se ha triplicado el grupo. Era natural. Mis gentes más cercanas han dado la voz de convocatoria y hemos sido un buen grupo.
Primero, rezamos el tercer misterio glorioso del rosario, invocando al Espíritu Santo para este momento de la parroquia. Luego, un rato de conversación. Al final las canciones, los signos... Lancé dos preguntas al ruedo para quienes quisieran responder:
- ¿Qué sentimientos tengo en este momento del cambio de los sacerdotes?
- ¿Qué me gustaría saber sobre el traslado de los sacerdotes?
Mi gente, fenomenal. Parecía que habían tenido un entrenamiento intensivo sobre relaciones humanas y comunicación. Varias personas intervinieron diciendo que se sentían tristes. O preocupadas ante lo desconocido. O un poco enfadas por el cambio. Además sin ese pudor necio que muchas veces nos deja bloqueados y fuera de juego.
Luego las preguntas. Sobre si yo había pedido el traslado. Sobre los motivos. Sobre las etapas de trabajo pastoral de un sacerdote en la parroquia. Sobre si un sacerdote se puede negar al obispo cuando le pide el cambio. ¡Qué maravilla!
Conozco a sacerdotes que tienen miedo a estas conversaciones abiertas y sencillas con la gente. Nada de eso. Hemos de dar testimonio de lo que somos en medio de las gentes.
He terminado diciendo que Jesucristo es el único Sacerdote y que nosotros participamos del único sacerdocio: el de Cristo. Por eso el hecho de que nos cambien nos lleva a la fe en Jesús, el Señor, que permanece siempre en medio de nuestros pequeños cambios.
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