domingo, 13 de junio de 2010

150. HORDA, BANDA, COMUNIDAD


Esas tres palabras son el título de un libro y señalan una especie de proceso.

En los años 70 se publicaron en Francia bastantes libros sobre los adolescentes. Era la época del boom de la psicología evolutiva, muy apreciada entre franceses.

En España tradujo varios de estos libros la editorial Sígueme y conservo algunos de ellos.

Está claro que hay diferentes grupos entre las gentes. Pero la forma más rudimentaria es lo que el libro llama horda. En realidad, cuando vamos saliendo de la niñez descubrimos el grupo, solamente que algunos llevan un lastre tremendo de rebelión agresiva de raíces familiares y no llegan a alcanzar ese nivel mínimo de relación que es el grupo.

La banda es un tipo de grupo, casi podríamos identificarlos. Pero aquí ya se descubren valores humanos de identidad frente al otro, de relación, de disciplina y jerarquía, de comunicación y libertad.

En la catequesis, por ejemplo, no es posible la evangelización si no hay grupo y a veces esto no se llega a alcanzar.

Pero la meta es la comunidad. Jesús quería que fuésemos comunidad, es parecido a familia, solamente que la familia se vincula por lazos de cuerpo y mente y la comunidad, respetando todos los vínculos los eleva a fraternidad. Somos hermanos.

El grupo de preadolescentes en la parroquia está caminando en su crecimiento. Son grupo, pero hay muchas clases de grupo. Vamos a decir que la primera vinculación de un grupo es la simpatía. Me reúno con quien me cae bien y luego vamos descubriendo que nos gustan muchas cosas comunes (a veces nos autoengañamos ante el aislamiento). Pero desde ahí hay un camino largo hasta la empatía como fórmula de comprensión y relación humana. Ya os iré contando.

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