domingo, 28 de marzo de 2010

139. TARDE DE DOMINGO


Hace unos días leí una entrevista a un médico forense. En una de las preguntas comentaba el médico que el domingo por la tarde es el segmento de la semana que se registran más suicidios. Al parecer una honda melancolía invade a la persona.

Recordaba jornadas pasadas que hoy comparto con vosotros.

Hace años pasé por una severa depresión. Recuerdo las tardes larguísimas de los domingos. Por una parte, todos, parecían que tenían algo que hacer o dónde ir y, por mi parte, no tenía ganas de hacer nada.

Pero además, la llegada del lunes ponía en evidencia la misma enfermedad, lejos de la vida normal de la gente, aparcado en un sillón de la casa.

Por mi parte, había otros sentimientos profundos e intensos, no era temor al lunes, sino lo contrario. Deseaba que llegara el lunes para verme envuelto en la vida normal.

El domingo por la tarde me retrataba, nos retrataba más claramente, sobre todo, nuestra situación. Esas horas finales no eran de acción, no eran horas de relaciones, eran horas de soledad con uno mismo.

Muchos domingos decidía, por fin echarme una larga siesta a la espera del lunes. Luego, cuando llegaba el día salía de casa, me montaba en el autobús o en el metro y todo eso me llenada de normalidad.

En este domingo de la pasión del Señor le encomiendo a tantos y tantos hermanos y hermanas que sufren la melancolía en la tarde de los domingos.

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