
He ido al cine y esta vez tenía ganas de ver algo diferente. Ofrecían en una sesión tres cortos de un joven director: Eduardo Chapero-Jackson. Después de ver su trabajo, me he decidido a escribirle una carta.
Estimado Eduardo:
Has compuesto tres cortos sobre la muerte: Contracuerpo, la muerte por anorexia. Alumbramiento, la muerte dulce eutanásica; The end, la muerte del agua y la muerte de los humanos.
Me ha gustado sobre todo el primero, aunque creo que el segundo es el más comprensible. El travelling atrás del final de Alumbramiento dejando a media luz a la enfermera y en la penumbra a la hija soltera y sola me conmovió.
Pero el tercero es el famoso terror al infierno del catecismo, pero esta vez aplicado a la causa del agua.
Lo que me llama la atención no es la descripción de los problemas sino que has mirado la muerte como final definitivo. Son tres poemas dramáticos de la desesperación.
No es así. Quizá más adelante puedas ver que la mejor creación es la de la vida que triunfa sobre la muerte. Y estoy seguro que descubrirás a un Dios Padre que vela por la vida de todo viviente más allá de nuestras torpezas, y en el respeto a nuestra libertad.
No tengo miedo de mirar cara a cara al daño, a la muerte y su desesperación, pero esa es la mitad de la historia.
Gracias por tu trrabajo.
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