
La semana pasada cumplí sesenta y uno, ¡qué barbaridad! Y en estos días en que el duende filosófico se cuela entre las rendijas del cumpleaños tenía esta sensación repetida: ¡Esto me lo sé!
La cabeza me dice que esa sensación no es lógica, que cada día tiene su afán, que todo se renueva sobre el pasado, que nunca pasamos dos veces por la misma piedra,… Sí, todo eso es verdad, pero la sensación persiste.
Se parece a cuando uno le viene el apetito a las 11 de la mañana. La cabeza dice: ¡no es hora! Pero la sensación ahí está y si no te tomas un cafecito hasta el humor se te pone agrio.
Creo que la rutina de la vida,
de las cosas y las personas
son maneras de esquivar la vida
y el riesgo de vivir.
Creo que si uno se pone en plan auténtico
es capaz de hacer nuevas las cosas.
Creo que el cariño y el amor
todo lo renuevan y lo resucitan.
Creo que Dios está en el tiempo
y fuera del tiempo y no se aburre.
Creo que no vale con cumplir años
sino con celebrar la vida. Amén.
1 comentario:
javiersm2007@hotmail.com
Publicar un comentario