domingo, 22 de marzo de 2009

94. VARIACIONES DIABELLI



Me gusta la música, creo que toda música, aunque tengo preferencias. Muchas veces pongo la radio en el coche, porque me gusta que la música me sorprenda y no elegirla.

A veces me engancho en radio clásica de RNE. Esta semana escuché una historia de Beethoven que me dejó maravillado por la capacidad de la genialidad humana.

Resulta que al final de la guerra entre Napoleón y el imperio austro-húngaro quedó aquella tierra devastada y la gente pobre, humillada, enferma, abandonada,… lo mismo que hoy en los países en guerra.

Diabelli era un impresor y músico. Ideó una forma de ayudar a los huérfanos y viudas de guerra. Eligió un pequeño vals de su invención y se lo mandó a los grandes músicos: Beethoven, Schubert. Humel,… Les pedía que hiciesen una variación de su música y luego lo publicaría todo. Lo que recogieran lo daría como donativo.

Beethoven mandó tu trabajo. No era una variación, ni dos, ni diez. Eran 33 variaciones sobre aquel tema: una genialidad. Diabelli no esperó más para editarlo y recogieron una buena cantidad de dinero.

Además de ser un gesto solidario, estas variaciones que se conocen con el nombre del editor: Diabelli, es una de las piezas más importantes de toda la música para piano. Junto a esta composición se coloca otra de Bach y… ya.


Recordaba aquello de Jesús en el evangelio: Cuando se pidan una camisa, da también los pantalones. Cuando te pidan caminar cinco kilómetros, acompaña treinta. Beethoven era de estos genios desbordantes, solidarios, creyentes, apasionados.

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