San Juan de la Cruz tiene un verso profundo y pedagógico: estando ya mi casa sosegada. Y comenta
el santo poeta y místico:
La cual salida se entiende de la
sujeción que tenía el alma a la parte sensitiva en buscar a Dios por
operaciones tan flacas, tan limitadas y tan ocasionadas como las de esta parte
inferior son; pues que a cada paso tropezaba con mil imperfecciones e
ignorancias, como habemos notado arriba en los siete vicios capitales, de todos
los cuales se libra, apagándole esta noche todos los gustos de arriba y de abajo,
y oscureciéndole todos los discursos, y haciéndole otros innumerables bienes en
la ganancia de las virtudes, como ahora diremos (…).
Los cuales, como decimos, se
consigue en salir el alma según la afección y operación, por medio de esta
noche, de todas las cosas criadas, y caminar a las eternas, que es grande dicha
y ventura: lo uno, por el grande bien que es apagar el apetito y afección
acerca de todas las cosas; lo otro, por ser muy pocos los que sufren y
perseveran en entrar por este puerta angosta, y por el camino estrecho que guía
a la vida, como dice nuestro Salvador (Mt. 7, 14).
Quizá en mi vida espiritual no salga de sosegar día a día la casa agitado
por lo sensible y lo espiritual-sensible… Dios dirá. Pero ya me conocéis un
poco y no puedo vivir sin ordenar-limpiar las cosas, eliminar la cochambre,
expulsar la carroña y desterrar la miseria.
El patio de la casa parroquial estaba lleno de hojarasca, cadáveres de
palomas y gatos, ramas podridas y ripio de quien sabe qué obra anterior.
Pero para arreglar el patio tuve que comenzar por la torre parroquial
porque ella era el origen de tanta suciedad. La palomina se había acorchado en el
maderamen del chapitel y colgaba como racimos de treinta kilos de las vigas.
Una hilera torrencial de mosquitos, garrapatas, pulgas, piojos, cucarachas y
moscardones y hasta ratas reinaba por doquier.
Una vez esa operación (10 meses de obras), le llegó el turno al patio. Lo
mandé cavar. Eliminé los árboles podridos, allané todo y vertí tres camiones de
arena que dejaron suave el terreno. Sembré yucas de un arbolito que hay en el
patio,…
Pero mientras las obras, trabajé junto a la casa. Hay un pequeño cuadro 4 x
2, junto a las habitaciones. Allí puse un cerco de ebónibos y Julián el jardinero
jubilado podó la parra, el granado y la higuera. Además trabajaron los
albañiles y Esperanza la señora que limpia la casa. Sosegar es tarea de unos
cuantos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario