El monasterio de san Pedro de las Dueñas – Sahagún (León) está edificado con piedra y ladrillo. Una hermosa metáfora de la historia y de la vida. Pero su situación en la tierra de Campos y en medio de un pequeño pueblo leonés fronterizo, le dan un carácter sencillo y hasta humilde en sus mil años de existencia.
El benedictino Ramón Molina ha escrito un ensayo sobre el monasterio y en su presentación dice: La reunión de las casas del pueblo se condensa en la plaza del monasterio, a su amable cobijo. Éste, arrogante (a mí no me lo parece), y las viviendas, viejas unas, modernizadas otras, están levantadas con los materiales del propio suelo y pasarían inadvertidas con luz frontal, si no fuera por las sombras de los pocos planos oblicuos, ya que el ladrillo, el adobe, el tapial, la teja y los encalados acaban disimulados bajo las choperas embarrizadas. La unidad entre la obra natural y la humana resulta, pues, perfecta. Caminos, cultivos, monasterio y pueblo son variaciones de un mismo tema, entonados por el ambiente.
domingo, 26 de agosto de 2007
PIEDRA Y LADRILLO
¡Qué hermoso contemplar cómo el monasterio y el pueblo son una misma construcción! El mismo barro en adobe, tapial, ladrillo y teja dan cobijo a los hombres y a Dios. Así lo ha querido el Dios Encarnado.
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