martes, 18 de noviembre de 2008

76. UN DÍA COMPLETO



Tuve reunión con mis compañeros operarios, el sábado. En los corrillos informales de los pasillos, entre reunión y reunión, nos juntamos con Florindo. Ya está jubilado hace bastantes años. Tiene su genio y mucho buen humor. Lo tuve de formador en el seminario menor cuando tenía 12 años.

Nos contó un día completo de su vida. Quizá el día más completo.

Resulta que en el teatro del colegio mayor en Salamanca representaban, y a veces estrenaban, obras de teatro actual. Era un acontecimiento en la ciudad. Él representaba un papel en el que tenía que aparecer con barba. Así que el rector le concedió 15 días para no ir a la universidad y dejarse crecer la barba (eso sí es apoyo a la cultura). Pero la barba creció rala y sin estilo. Así que un compañero le afeitó y le estuvo colocando la barba postiza antes de la representación. En eso entró el rector y muy enfadado por aquel cambio le amenazó diciéndole: Mañana no duermes en el seminario…

El bueno de Florindo hizo su papel tan bien hecho que el entonces director del TEU (Teatro Universitario) después de la función le quiso contratar para esa compañía de teatro estable.

Florindo le dijo que no, que ya era diácono y quería ser sacerdote. Al rato llegó el rector y le felicitó por su trabajo en el escenario y le pidió perdón por haberse enfadado con él antes del teatro.

Florindo dice que hubiera podido ser un buen actor, además con el regaño del rector él se sentía mal, pero que él se había entregado al Señor para ser sacerdote operario y no pensaba cambiar.

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