martes, 11 de noviembre de 2008

75. LAS CAUSAS DEL FRACASO



Hoy estuve bendiciendo la casa de unos novios. Una pareja fenomenal. Me asombra lo claro que lo llevan y lo sensatos que me parecen.

Estuvieron las consuegras y me quedé hablando un rato con ellas. Son un poco más jóvenes que yo y en ambas familias éstos son los últimos hijos que se casan.

Una de ellas me dijo: José Ramón, hay dos cosas que rompen un matrimonio: que el marido te pasée a la querida por los morros y que el marido te ponga la mano encima (maltratos). Pero en cuanto a lo demás todo se puede aguantar.

Tienen más de 25 años de matrimonio las dos, así que podemos concederles la razón de la experiencia.

Hablamos de los muchachos y me decían que lo importante es que se aguanten y no se pierdan de Dios.


Me siento contento de ser invitado al juego del amor de los jóvenes. Es una suerte esto de ser cura porque los jóvenes le confían sus cosas a un corazón que peina canas, que no se asusta y que mira las cosas despacio y de través.

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