
El sábado hubo boda, no la presidí porque los novios le pidieron a otro sacerdote que lo hiciera, pero las pequeñas normas que voy poniendo en estas celebraciones vi que no se cumplían y me sentí mal.
Les pido a todos los novios que no tiren arroz a la salida de la iglesia. Ni arroz, ni garbanzos, carillas, lentejas,… la razón que les doy es que un puñado de arroz salva de la muerte a un niño. Es tirar alimentos. Tirar arroz a los novios es un gesto que tenía sentido en una sociedad de supervivencia pero hoy…, no tiene ningún sentido para las gentes. Se hace porque es costumbre …y no vamos a romper las pocas costumbres que nos quedan. En fin.
Luego vino la mamá de la niña que vamos a bautizar el sábado que viene. Habíamos quedado que el bautizo fuera a las seis y media de la tarde, quería que lo retrasáramos… a todo le dije que ¡NO!
Luego, al final de la misa, vino una señora para pedirme explicaciones de por qué había presidido yo la misa y no lo había hecho otro sacerdote. Le respondí cortésmente y ahí acabó todo.
Por la noche estuve merendando con una familia, les estuve confesando mis pecados del día. Me dijeron: ¡Paciencia, José Ramón!
Y, sí. Sé que por mi carácter es de las cosas que más valora mi gente y más me pide. Pensaba en el Padre Dios. Al mirar mis sesenta años de vida estoy cierto en que Él ha tenido paciencia sin límites con mis torpezas de todos los días.
Hace años un compañero me decía: Lo malo de ti es que no tienes marcha atrás. Hoy he aprendido bastante de eso (a golpes). Hace un rato he llamado a la mamá del bautizo para decirle que lo podemos celebrar a las 9 de la tarde después de la misa.
Les pido a todos los novios que no tiren arroz a la salida de la iglesia. Ni arroz, ni garbanzos, carillas, lentejas,… la razón que les doy es que un puñado de arroz salva de la muerte a un niño. Es tirar alimentos. Tirar arroz a los novios es un gesto que tenía sentido en una sociedad de supervivencia pero hoy…, no tiene ningún sentido para las gentes. Se hace porque es costumbre …y no vamos a romper las pocas costumbres que nos quedan. En fin.
Luego vino la mamá de la niña que vamos a bautizar el sábado que viene. Habíamos quedado que el bautizo fuera a las seis y media de la tarde, quería que lo retrasáramos… a todo le dije que ¡NO!
Luego, al final de la misa, vino una señora para pedirme explicaciones de por qué había presidido yo la misa y no lo había hecho otro sacerdote. Le respondí cortésmente y ahí acabó todo.
Por la noche estuve merendando con una familia, les estuve confesando mis pecados del día. Me dijeron: ¡Paciencia, José Ramón!
Y, sí. Sé que por mi carácter es de las cosas que más valora mi gente y más me pide. Pensaba en el Padre Dios. Al mirar mis sesenta años de vida estoy cierto en que Él ha tenido paciencia sin límites con mis torpezas de todos los días.
Hace años un compañero me decía: Lo malo de ti es que no tienes marcha atrás. Hoy he aprendido bastante de eso (a golpes). Hace un rato he llamado a la mamá del bautizo para decirle que lo podemos celebrar a las 9 de la tarde después de la misa.
2 comentarios:
that doesn't happen everyday. wish you all the best.
Well, all I can say is. Im hungry.
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