
El miércoles recibimos en nuestro templo parroquial a dos agrupaciones de cuerda de la ESCUELA DE MÚSICA DE TALAVERA, con cuatro de sus profesores, en total 63 personas.
Pero, la mayoría son personas en crecimiento. Una de las agrupaciones eran adolescentes y la otra eran niños. Todos unidos en tres voces: violines, violas y violonchelos. Llevaron también un piano para apoyar alguna de las piezas que interpretaron.
Nuestra gente de Gamonal, siempre acogedora, estuvo a la altura de la invitación, nuestra pequeña iglesia se llenó de gentes. De niños y bebés, también. Las mamás quieren participar y no van a dejar los pequeños en casa. Además, saben que en la Iglesia son bien recibidos aunque alboroten un poco.
Al final le pregunté a Laura, que es de Gamonal, tiene 11 años y toca la viola, qué le había gustado más y sí, el Canon de Pachelbel a toda la orquesta y el Júpiter de Holst a la agrupación de jóvenes fueron las mejores piezas de una hora y cuarto de concierto.
Ese día celebrábamos la novena al Corazón de Jesús y el concierto fue nuestro ejercicio de fe y arte al Señor Jesús.
Pero, la mayoría son personas en crecimiento. Una de las agrupaciones eran adolescentes y la otra eran niños. Todos unidos en tres voces: violines, violas y violonchelos. Llevaron también un piano para apoyar alguna de las piezas que interpretaron.
Nuestra gente de Gamonal, siempre acogedora, estuvo a la altura de la invitación, nuestra pequeña iglesia se llenó de gentes. De niños y bebés, también. Las mamás quieren participar y no van a dejar los pequeños en casa. Además, saben que en la Iglesia son bien recibidos aunque alboroten un poco.
Al final le pregunté a Laura, que es de Gamonal, tiene 11 años y toca la viola, qué le había gustado más y sí, el Canon de Pachelbel a toda la orquesta y el Júpiter de Holst a la agrupación de jóvenes fueron las mejores piezas de una hora y cuarto de concierto.
Ese día celebrábamos la novena al Corazón de Jesús y el concierto fue nuestro ejercicio de fe y arte al Señor Jesús.
En la despedida les ofrecí nuestro templo para cuantas veces quisieran porque educar en la música a un grupo de niños y jóvenes hoy, tiene valor.
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