Javier Gómez Noya es un muchacho joven, campeón del mundo de triatlón. Esto es una cosa extraordinaria. Es ese deporte en que los participantes tienen que ser especialistas en tres disciplinas: natación, ciclismo y carrera. Javier lo hace todo bien pero se le da fenomenal la carrera.
Todo esto es muy importante pero la verdad es que, aun así, Javier no sería una persona especial. Lo es no por lo que hace sino por lo que es. Resulta que este campeón tiene una enfermedad congénita coronaria… (Sí, sí, coronaria). La federación de su deporte le prohibió que participara por los riesgos que pudiera haber para su salud. Pero él erre que erre, hasta el punto que la federación le hizo firmar un papel en el que se comprometía a participar en el deporte exclusivamente bajo su responsabilidad.
¿Será que Javier es un irresponsable? A mí me parece, como mucha gente anónima, que este muchacho es de los que no están dispuestos a dejar de vivir porque tengan ciertos condicionantes físicos, mentales, etc.
Ellos nos dicen: ¡Sí se puede vivir! Ellos nos dicen ¿Tienes ganas de vivir? Sentados en vuestras preocupaciones os lo vais a perder.
Todo esto es muy importante pero la verdad es que, aun así, Javier no sería una persona especial. Lo es no por lo que hace sino por lo que es. Resulta que este campeón tiene una enfermedad congénita coronaria… (Sí, sí, coronaria). La federación de su deporte le prohibió que participara por los riesgos que pudiera haber para su salud. Pero él erre que erre, hasta el punto que la federación le hizo firmar un papel en el que se comprometía a participar en el deporte exclusivamente bajo su responsabilidad.
¿Será que Javier es un irresponsable? A mí me parece, como mucha gente anónima, que este muchacho es de los que no están dispuestos a dejar de vivir porque tengan ciertos condicionantes físicos, mentales, etc.
Ellos nos dicen: ¡Sí se puede vivir! Ellos nos dicen ¿Tienes ganas de vivir? Sentados en vuestras preocupaciones os lo vais a perder.
Hoy en el Evangelio de la fiesta del Corpus, Jesús nos decía, Si coméis mi carne tenéis vida en vosotros. El evangelio de Jesús está lleno de ganas de vida hasta de vida eterna.
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