
Va de recuerdos infantiles. Hace unos días estuve en una librería y con motivo de la feria del Cómic de Barcelona me pasé por la sección de los comics. De nuevo me encontré con viejos amigos: El Capitán Trueno, Roberto Alcázar, el TBO, …
Cuando pusieron la Biblioteca municipal en mi pueblo, serían los años 60, iba con frecuencia y entre otras cosas me leí la colección completa de Tintín y de Asterix. Pero también conocí a un personaje especial: José Fouchè. Fue a través de una biografía excelente de S. Zweig. Fue ministro de economía en la revolución francesa, después cuando Napoleón era revolucionario y, por último, cuando Napoleón fue emperador… Quizá este personaje impresionante y oscuro fue la otra cara de Napoleón y a lo mejor sin Fouchè no hubiera llegado aquel a tener el poder absoluto que tuvo.
Bueno dejando a Fouchè a un lado, os hablaré de otros franceses. Los tebeos de Tintín eran películas dibujadas. Yo así veía estos cómics pero con el plus de que las podía ver cuantas veces quisiera y además despacio o deprisa, hacia adelante o hacia atrás. Copiando un dibujo o calcando otro. Luego, mis sobrinos aprendieron a garrapatear en las portadas y contraportadas de esos tebeos. Hoy me quedo asombrado de los dibujos de Herge, ¡Qué maravilla!
Cuando pusieron la Biblioteca municipal en mi pueblo, serían los años 60, iba con frecuencia y entre otras cosas me leí la colección completa de Tintín y de Asterix. Pero también conocí a un personaje especial: José Fouchè. Fue a través de una biografía excelente de S. Zweig. Fue ministro de economía en la revolución francesa, después cuando Napoleón era revolucionario y, por último, cuando Napoleón fue emperador… Quizá este personaje impresionante y oscuro fue la otra cara de Napoleón y a lo mejor sin Fouchè no hubiera llegado aquel a tener el poder absoluto que tuvo.
Bueno dejando a Fouchè a un lado, os hablaré de otros franceses. Los tebeos de Tintín eran películas dibujadas. Yo así veía estos cómics pero con el plus de que las podía ver cuantas veces quisiera y además despacio o deprisa, hacia adelante o hacia atrás. Copiando un dibujo o calcando otro. Luego, mis sobrinos aprendieron a garrapatear en las portadas y contraportadas de esos tebeos. Hoy me quedo asombrado de los dibujos de Herge, ¡Qué maravilla!
Me he comprado dos libros que van seguidos: LAS SIETE BOLAS DE CRISTAL Y EL TEMPLO DEL SOL. ¡Cómo estoy disfrutando!
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