
Ha empezado la cuaresma. Un tiempo fenomenal que Jesús nos regala para repensar las cosas y decirnos: ¡Es la hora de cambiar!
He inventado una cancioncilla para la misa con los niños y niñas y digo eso, precisamente: ¡NO DES MÁS VUELTAS, ES LA HORA DE CAMBIAR!
Y por mis adentros se ha ido abriendo un pensamiento en el que estoy navegando: ¿Vivo de ilusiones o vivo en la realidad?
Me doy cuenta de que cuando me apego al dinero (¡Que no nos falte, Señor!), o cuando me apego a la fama (¡Todo el mundo me conoce!), o cuando me apego a los libros (¡Soy el que más sabe!), o cuando me apego a mi idea de Dios, un dios a mi alcance, un dios a la medida del bolsillo… me estoy apartando de la vida, me estoy enfermando.
La verdad, es el otro que me tiende la mano.
Es el otro que me critica y me aclara.
Es el otro que me ama y me acompaña.
Es el otro que tiene hambre de pan, de justicia, de paz.
La verdad es el OTRO. Ese otro del que Jesús nos dice: ¡NO LE TENGAIS MIEDO, QUE ES UN BUEN PADRE!
¿Será muy extraño que os diga que la realidad es Dios? Cuando se nos abre el corazón en la libertad y la grandeza, en la ternura y la intimidad, estamos llegando al Dios bueno.
Me gusta esta oración de la Iglesia: Vuelve tus ojos a mí, dice el Señor y yo pondré la mirada sobre ti. Amén.
He inventado una cancioncilla para la misa con los niños y niñas y digo eso, precisamente: ¡NO DES MÁS VUELTAS, ES LA HORA DE CAMBIAR!
Y por mis adentros se ha ido abriendo un pensamiento en el que estoy navegando: ¿Vivo de ilusiones o vivo en la realidad?
Me doy cuenta de que cuando me apego al dinero (¡Que no nos falte, Señor!), o cuando me apego a la fama (¡Todo el mundo me conoce!), o cuando me apego a los libros (¡Soy el que más sabe!), o cuando me apego a mi idea de Dios, un dios a mi alcance, un dios a la medida del bolsillo… me estoy apartando de la vida, me estoy enfermando.
La verdad, es el otro que me tiende la mano.
Es el otro que me critica y me aclara.
Es el otro que me ama y me acompaña.
Es el otro que tiene hambre de pan, de justicia, de paz.
La verdad es el OTRO. Ese otro del que Jesús nos dice: ¡NO LE TENGAIS MIEDO, QUE ES UN BUEN PADRE!
¿Será muy extraño que os diga que la realidad es Dios? Cuando se nos abre el corazón en la libertad y la grandeza, en la ternura y la intimidad, estamos llegando al Dios bueno.
Me gusta esta oración de la Iglesia: Vuelve tus ojos a mí, dice el Señor y yo pondré la mirada sobre ti. Amén.
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