sábado, 2 de febrero de 2008

MARÍA


La foto que veis es de María estas navidades. Está preciosa. Pedro y Susana, sus padres, la adoran. Aunque está en ese momento de coger y tirar y tienen que ponerle ocho ojos… a ver lo que tiene en la mano.

María es mayor que todos nosotros, aunque va a cumplir dos años en mayo. Es que nació antes que cualquiera de nosotros. Nació con cinco meses.

María es un milagro. Y perdonad si os digo que la Seguridad Social es una maravilla. Ya sé, ya sé, que tiene muchas “pegas”, pero en el caso de María… matrícula de honor. Claro que sus papás la querían a rabiar, a como diese lugar y rezaron como nunca habían rezado. Cuatro meses en la incubadora son muchos días y muchas noches. Recuerdo que Susana me decía: ¿Cuándo me la darán? Y es que para una mamá que ve como la vida sale de su cuerpo verse apartada de su cría tiene ser un desgarro muy duro.

Fui a cenar con ellos la otra noche. María se vino conmigo y se sentó en mis piernas. María estaba en plan maestra de la vida, luego lo comprendí. Cogió un colín pequeño, como un dedito de ella y me lo dió. Luego me enseñó a mojar en el plato. Luego me dio otro colín que había que mojar en el plato. Luego lo comía ella, le daba sus mordiscos y luego me lo daba a mí para que lo comiera también. Como uno no tiene costumbre de tanta ternura, hice como que comía pero no lo mordí. María se cansó y se marchó.


Pero ya os digo que estaba en plan maestra de ternura. Volvió, se sentó, comenzó la lección del colín que hay que mojar en el plato, luego lo mordió ella y luego a la boca de José Ramón. Comprendí que me estaba dando lo mejor que sabía, lo mejor que tenía, doctora de cariño y caricias. Por supuesto lo mordí y lo comí. Ella me miró regalándome un aprobado y luego recostó su cabeza en mi pecho y la besé.

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