domingo, 27 de enero de 2008

MUSICAS, TRES


(Para el guión de un corto urbano)

En silencio. Desde sepia fundido a foto en sepia: violinista. Un hombre, pelo cano y recortado, lo mismo la barba. Baja estatura, más bien flaco. Podría ser rumano. Está preparado por tocar.

Desde foto sepia fusión a color real. Cuando aparece el retrato, comienza a tocar, son notas del otoño de las Cuatro Estaciones de Vivaldi.

Una vez que empieza la música, se aleja el zoom. En primer plano, desenfocadas, varias cabezas aparecen de espaldas: gente subiendo por la escalera de la estación del metro SOL de Madrid.

Sonido real. Un muchacho se para ante el violinista. Cámara a primer plano del rostro del muchacho. Tiene los ojos cerrados y sonríe. Luego se da media vuelta y sigue a su derecha (cámara al paso: ojos del muchacho). Según avanza a la izquierda aparece un kiosco de souvenirs (Va desapareciendo la música de Vivaldi). Se llama LINEA CERO, colgados del mostrador y de las viseras bolsos y cinturones, muchos colores, todos los colores, colores abigarrados. Dentro del kiosco no hay nadie y está oscuro.

Suena música disco que viene del kiosko, retumban fuertes los bajos. El muchacho baila con la música. La gente se aparta y le mira fríamente. Una niña que va de la mano de la abuela sale corriendo y se pone a bailar con el muchacho. Se ve venir a un agente de seguridad del metro. El muchacho lo ve y sigue de frente.

Pasillo, fotos de los carteles de publicidad, se puede añadir una colección en plan flash. Según avanza por el pasillo, se va perdiendo la música disco y suena el acordeón de un señor sentado en el ángulo del pasillo. Está tocando un tango: Adiós muchachos. Caja de zapatos delante con algunas monedas. La gente pasa y no se para. El hombre del acordeón tiene cara de funcionario: angulosa, indiferente, seria,... toca muy bien el tango pero su rostro no dice nada, quizá está en otro lado.

El muchacho se sienta en cuclillas delante de él y escucha complacido. Primer plano del acordeón y las manos del artista. Zoom atrás. Se ve al muchacho sentado en cuclillas y al señor más alto, sentado en la silla azul plegable.

Se fija lo foto. Se funde a sepia. Mientras suena el tango, sobrescrito, aparecen estos versos del poema EN LA PLAZA de Vicente Aleixandre:

Baja, baja despacio y búscate entre los otros.

Allí están todos, y tú entre ellos.

Oh, desnúdate, y fúndete, y reconócete.

Entra despacio, como el bañista que, temeroso,

con mucho amor y recelo al agua,

introduce primero sus pies en la espuma,

y siente el agua subirle,… .

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