miércoles, 23 de julio de 2008

62. CALLE COMPAÑÍA


Ayer lunes estuve en Salamanca. Algunas diligencias, como dicen mis gentes de Venezuela y, sobre todo, pasar un rato con los amigos.

Fui a Fuentes de Béjar y me quedé asombrado de las obras que están haciendo en la carretera RUTA DE LA PLATA. Mi amigo Vicente, dice que esta región de España lleva cincuenta años de retraso con respecto a la región del Mediterráneo. Cincuenta no sé, pero recuerdo que en el año 1980 ya había autovías en la costa Valencia – Barcelona. Aquí todavía estamos en ello. En fin.

Ayer y hoy en la mañana me fui a pasear. Poner los pies a la sombra de La Purísima y, luego, en la calle Compañía es una sensación muy especial. Es como si se parase el reloj. Mis pies se descansan y andan libres. No tengo prisa alguna (¡Qué milagro!). No deseo mirar, ni observar, ni analizar, ni hacer fotos. Veo los perfiles de la arquitectura que se ha ido acumulando. Sus quicios asimétricos, llenos de armonía; la luz que me llena los ojos de una tenue brisa dorada,…
Siento pasar a la gente como si no viviera en Salamanca (claro a mi me pasa en Talavera cuando voy a oficios), pero el contraste, para mí, es tremendo. Jóvenes con mochilas, muchachas que hablan inglés, alguna señora en el coche acelerando, una muchacha con zapatos de tacón alto dando unas zancadas de atleta (va a llegar la primera), un señor fumando y empujando el aire,…
¿Qué tienen estas calles que sosiegan mis pies? ¿Qué tienen, que acompasan los latidos a la fuente que mana? ¿Qué tienen, que me descubren otro mundo, otra luz, otra dimensión, otra serenidad?

1 comentario:

Anónimo dijo...

En Salamanca no solo esta la c/ Compañia, tambien están tus viejos amigos que nunca te han olivado. UN ABRAZO